26 Oct

Pasión Vega

Escrito por José-Miguel Vila
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Pasión Vega: '40 quilates' de eclecticismo, genio y alma a raudales en el Teatro Real

Parece mentira, pero son ya veinticinco los años de oficio que tiene en su haber la madrileña de nacimiento y malagueña de adopción Pasión Vega. Y el acontecimiento no ha podido tener mejor colofón que el concierto de presentación de su nuevo disco, ’40 quilates’, en el mayor templo de la música de España, el Teatro Real. Fue el lunes, 23 de octubre, con el teatro lleno de un público entregado al arte de una mujer que empezó cantando copla para acabar cantando cualquier ritmo, cualquier compás y de cualquier latitud, con una sola premisa: que la canción tenga alma, que el amor rebose en cada una de sus notas, de sus estrofas, de sus palabras.

Pasión estremeció a su público desde la primera a la última de las canciones que interpretó en las casi dos horas y media de concierto en el que solo descansó unos minutos, mientras la portentosa orquesta que la acompañaba (piano, contrabajo, violoncelo, guitarra, viento -clarinete, flautas y armónica- acordeón, batería y percusión), le daba tiempo para sustituir el inicial top negro y falda larga con cola, con bellísimo estampado, por otro vestido largo y claro, también con cola. Y en el repertorio, las 14 canciones del disco, y algunas más de regalo a un público totalmente entregado a una artista que dio continua muestra de la ductilidad, la dulzura y la potencia de su voz, y la maestría de su interpretación en ritmos tan variados como los toques de copla y flamenco, la canción francesa, los ritmos brasileños o latinoamericanos, como en las canciones de autor (AznavourCanoSabinaSerratMaría Dolores Pradera o Rocío Durcal, entre otros). 

La RAE define al quilate como “una unidad de peso para las perlas y piedras preciosas, lo que marca el nivel de pureza de una aleación de oro”, y también el “grado de perfección en cualquier cosa no material”. A juzgar por lo escuchado ayer en el Teatro Real, la cifra de 40 hace más alusión a la barrera de la cuarentena que acaba de traspasar la artista, que a los quilates, al nivel de calidad del trabajo de Pasión Vega, sin duda mucho mayor. A ello, y al resultado final del disco han contribuido decisivamente los arreglos de las canciones, la participación como productor del compositor y director musical Fernando Velázquez (recuérdense sus colaboraciones en la música de películas de Juan Antonio BayonaGuillermo del Toro o Wim Wenders).

En '40 quilates', Pasión Vega y Fernando Velázquez han trabajado codo con codo para sacar lo mejor de temas de Antonio Martínez AresJesús BienvenidoAntonio Romera“Chipi” (de La Canalla), cuyas canciones ya ha cantado la artista en alguno de sus siete discos anteriores; con la aportación inédita del maestro Armando Manzanero en Te creí; con la inclusión de nuevos temas de autores emergentes como El KankaMiguel ÁngelMárquez (de Antílopez), Jorge Marazu o Fernando Arduan; y, por último, con clásicos Como la cigarra, que compuso María Elena Walsh y popularizó Mercedes Sosa, y acoge también la participación de Carmen París.

Si en su anterior trabajo, Pasión por Cano, la artista malagueño-madrileña (o viceversa), dejó el listón cerca del cielo que habita el desgraciadamente desaparecido Carlos Cano, con estos ’40 quilates’ no es que lo haya rozado, sino que ya se ha instalado en él. Para comprobarlo no tienes más que esperar unos días -el 3 de noviembre sale a la venta en toda España-, y si ,además, necesitas degustar el trabajo en vivo y en directo, podrás hacerlo muy pronto en El Liceo barcelonés (9 de diciembre) y en el teatro Cervantes de Málaga (13 de diciembre), las dos primeras etapas de una gira que le llevará también a Pamplona, Gijón, Bilbao, Burgos, Zaragoza y Sevilla -estos son los conciertos ya firmados-, y más adelante a muchas otras ciudades de España.

Lo de Pasión Vega es fascinante, excepcional, milagroso, divino. La textura de su voz alcanza zonas imposibles para otra voz cualquiera, y su sensibilidad y elegancia han encontrado hace ya mucho tiempo su lenguaje, su estética ecléctica, universal y siempre llena de genio y alma que en un espacio como el del Real alcanzan una sonoridad y una acústica insuperables.