29 Jun

Carmen

Escrito por José-Miguel Vila
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‘Carmen’, la ópera flamenca de Salvador Távora, incendia de pasión la Gran Vía madrileña

Veinte años lleva Salvador Távora emocionando a distintos tipos de público de medio mundo con su ‘Carmen’, hecha mitad y mitad de recuerdos  de su bisabuela -por cierto, también cigarrera de la Fábrica de Tabacos de Sevilla, como Carmen- y de la ópera de Bizet. El espectáculo comienza dejando boquiabierto a un público que, probablemente, no espera que se abra con una marcha procesional  de la Semana Santa sevillana interpretada, ni más ni menos, que por   veinte componentes (10 tambores y otras tantas cornetas) de la Banda de Cornetas y Tambores de la Esperanza de Triana. Unas y otros, cornetas y tambores, están presentes durante todo el espectáculo en el escenario del Compac Gran Vía en donde se viene representando desde el pasado 2 de junio y hasta el 5 de julio próximo.

Carmen’ es fundamentalmente una sucesión de bellísimos cuadros   de sugerente escenografía, ilustrados por baile, música y cante, trenzados por los más de treinta componentes de la compañía -incluidos los ya citados 20 integrantes de la banda-. Suenan, además, dos guitarras flamencas que, unas veces, extraen el sentimiento  desde sus vientres profundos con un sonido purísimo y hondo, y, otras, acompañan a las dos cantaoras que ponen las únicas palabras del montaje a base de letras en forma de martinetes, deblas y tonás, y, otras aún, se funden con el sonido procesional de cornetas y tambores también en bellísima conjunción sonora. La combinación   ha sorprendido, primero, y emocionado, después, en más de 1000  representaciones, a más de un millón de espectadores de 24 países y en 32 Festivales internacionales. 

La idea de Távora de contar la historia de ‘Carmen’ a base de   marchas procesionales que, año tras año, inundan de pasión y de  emoción a sevillanos y foráneos, sigue hoy tan vigente como el primer día porque el espíritu andaluz y español es esencialmente el mismo, no ya desde hace unas decenas  de años, sino varios siglos. El numeroso público del teatro de la Gran Vía madrileña así lo entendió también y, puesto en pie, tributó una larguísima ovación a  todos los componentes del espectáculo, incluido un hermosísimo caballo blanco de alta escuela y jerezano, que bailó con una espléndida María Távora (que encarna a Carmen), vestida de rojo sangre de toro, en una de las más vibrantes y bellas estampas del  espectáculo. 

Raza

Arturo Pérez Reverte, en su última novela, ‘Hombres buenos’ que, por cierto, discurre también en ese tiempo de oscuridad de finales del XVIII y que se prolongó hasta bien entrado el XIX, pone en boca de uno de sus personajes esta frase que podría aplicarse perfectamente a la heroína de este montaje: “Toda revolución, con sus  excesos, lo mismo que toda guerra civil, despliega los talentos más escondidos; hace surgir a hombres extraordinarios que dirigen a otros hombres...”. ‘Carmen’ es, sin duda, uno de esos personajes  extraordinarios que han puesto varios peldaños en la  lucha por la liberación de la mujer. 

La historia que cuenta Távora en este montaje lleno de  cante, baile y toque  flamenco y gitano no es otra que la de una mujer que existió de verdad, en Sevilla y en un tiempo en que la mujer no podía aspirar gratuitamente a ser LIBRE, siendo POBRE, MUJER, OBRERA y GITANA -como ha dicho el mismo Távora-, y por eso mismo lo pagó muy caro, con su propia vida.  

La historia está mucho más cercana a la cultura popular que a esa otra visión literaria y romántica que especialmente Prosper Mérimée ha presentado sobre la heroína andaluza. Con esos juncos, la cesta que el dramaturgo andaluz ha trenzado tenía que estar  repleta de sentimiento, de pasión y de  emoción, y trasmitirla con facilidad e in crescendo a medida que el espectáculo va avanzando.    

Los numerosos premios nacionales e internacionales que este montaje ha cosechado a lo largo de estos años avalan la calidad de un espectáculo cuidadísimo desde el mismo momento que se abre el telón y esa banda de Triana desgrana sus primeros toques. Desde  ese momento y hasta el final, con un solo arco gigante situado en la parte posterior del escenario, lleno de pequeñas campanas, afinadas en distintos tonos, que redoblan en un par de ocasiones a lo largo de la función, la historia de la cigarrera sevillana se va desgranando entre cantes, bailes y toques, sin dejar respirar ni un momento al  público que sigue atónito cuanto sucede sobre el escenario. Con un sonido perfecto, una luz intensa y cegadora, como corresponde a la tierra andaluza, los artistas del elenco están insuperables, encabezados por la propia Carmen, bellísima y racial María Távora Sánchez y Juan Manuel Rodríguez, ‘El Mistela’. Y siguiendo con las cantaoras Elena de Carmen y Cristina Rodríguez de Tovar; los bailaores Fátima Moreno González, Jesús Herrero, Cristian Sandoval y Manuel Alejandro Ramírez López-Martínez; losguitarristas Miguel Aragón Briales y Manuel Berraquero Vera; yel jinete Jaime Pablo de la Puerta Corona. Todos ellos hacen de esta ‘Carmen’ un espectáculo ineludible de esos que dejan una huella imborrable en la memoria del espectador. 

 

 

Carmen

Dramaturgia y dirección: Salvador Távora, a partir de un relato oral y de la ópera de Bizet. 

Teatro Compac Gran Vía Madrid.

Hasta el 5 de julio de 2015

https://www.youtube.com/watch?v=CIFBj8wZ3VY