03 Ago

The Lovers

Escrito por José-Miguel Vila
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Roma Calderón, todo un espectáculo en su ‘The Lovers’

No frecuento el género. De hecho, no es que me sienta atraído por él. Pesan mucho sobre mí varias lecturas acerca del cabaret en España, todas ellas vinculadas al legendario Molino de Barcelona, o al Plata y   a ese otro local de vermut y café de postguerra en El Tubo, ambos  de Zaragoza. Tres exponentes de la España predemocrática y reprimida, alguno de ellos reconvertido y actualizado.

Roma Calderón es  también mujer de cabaret, pero  de un cabaret bien distinto. Una mujer formada en la RESAD, culta, inteligente y  atractiva pero, al mismo tiempo, tanto o más descarada, canalla, provocadora, deslenguada y, aún más, y, por encima de todo, estupenda actriz y cantante y arreglista que, con apenas unos acordes de su ukelele o su trompetilla, es capaz de crear la base  melódica y rítmica de sus canciones. El resultado final -ahora me explico- es una delicia. Dos horas de desparpajo, alegría, desinhibición e inteligencia las vividas en ‘The Lovers’, en compañía de una verdadera mujer espectáculo.

Roma es a amor (Roma, al revés) lo que ‘The Lovers’, es a la actriz y cantante.Un musical canalla que se acerca a lo que los americanos llaman One Woman Show,y no exagero porque es Roma quien firma   prácticamente todo en el espectáculo: idea original, dirección y texto, coreografías, diseño de vestuario y utilería, estilismo y producción, así como la selección y producción musical. Como digo, toda una mujer espectáculo a la que recientemente hemos asociado con el  virtuosismo en el cabaret en entrevista hecha en la TV de esta casa digital, mdctv.com, 

http://www.mdctv.com/ociocultura/teatro/jose-miguel-vila/roma-calderon/cabaret-en-madrid/3747

 

Sentido homenaje

Si a los militares, el valor se les supone, a una mujer alta, bien parecida (“¿A que estoy buena?”, comienza diciendo en su espectáculo...) y con bastantes más de dos dedos de frente, con los amantes sucede otro tanto. Pues ‘The Lovers’, como la misma Roma ha confesado públicamente, es un homenaje a sus amantes. Homenaje tan sincero como irónico, tan descarnado como íntimo, tan sencillo como sofisticado, tan pensado como improvisado. Y todo ello con el beneplácito  permanente de los cerca de trescientos espectadores que  llenan la sala principal del Teatro Lara cada día de estos primeros fines de semana de agosto.

La actriz -aquí transformada en vedette- irrumpe en la sala por la misma puerta de acceso que lo hacen todos los espectadores. Imponente, tacón de vértigo, ceñida hasta las pestañas, saluda, invoca, habla, provoca a quien se le pone por delante en su camino hacia el escenario. Instantes después ya está ahí arriba, dominando (“con un micro no hay quien me pare”).

El musical se presenta con una estética Pin Up (“porque “el amor es sexy, y la estética Pin Up también me lo parece”, dice la estrella): Telón de dibujos geométricos blancos y negros, tipo cebra -Animal print-, una mesa vestida igual que el telón, un micrófono y 2  grandes floreros repletos de flores artificiales. La mayor parte de la función, 2 horas, las luces de la sala permanecen encendidas. Las del escenario  también,por supuesto, pero con azules, amarillos, violetas, rosas,...

Roma irrumpe en el patio de butacas vestida con un corsé. Interactúa desde el primer instante con el público: “decidle a la persona que tenéis al lado te quiero; luego, a la de atrás”.

Entre historieta e historieta, dialoga con el público, improvisando constantemente y, de vez en cuando, se echa un trago bebiendo directamente de una botella de tequila. Después de cada trago, un eructo indisimulado y ampliado con el micro..., combina su diálogo  con sus coreografías e interpretaciones.  Mezcla, pues, el cabaret  clásico (desparpajo, historias, palabras con doble sentido, provocación al espectador...) con técnicas nuevas, como un pedal loop, en el que va grabando voces en directo, que al final se convierten en una canción con un toque personalísimo de Roma: La primera, Coco guagua

Habla de Nueva York. De su matrimonio. Prepara un bizcocho al ritmo de una ranchera. Después, se convierte en “expendedora de amor”. Se coloca encima un abriguito corto animal print y, acto seguido, canta ‘Mi rey’ con una gracia y doble intención tremendas. Y, a rey muerto, rey puesto. De marido a amante y tiro porque me toca... Pero, sale a la caza de incógnito (“toda precaución es poca cuando tenemos un amante”...”...Me gusta la vida despejada”... “La soledad es necesaria para conocer cosas de ti”)...

Tanta emoción exige unos instantes de descanso y Roma es comprensiva. Cinco minutos, no más, y aparece nuevamente en escena con un vestido muy ajustado y zapatos. Todo en animal print. Es el momento de volver a interactuar de nuevo con el público haciéndose fotos con un improvisado photocall. De nuevo, historias personales para seguir con el  hilo de su ‘The Lovers’... Ha discutido con su amante y, a ritmo de ukelele, vive un verdadero maremoto (“Compadezco a aquel que cada vez que comienza una historia no se entrega a ella como si fuera la definitiva”).

Y, por si fueran pocos los roles de la artista, ya descritos más arriba, da muestra también de su capacidad pedagógica, incluso sin palabras , y escenifica un día de ligue en la barra de un bar en el que los roles del hombre y de la mujer son sencillamente magníficos. El público no para de interrumpir sus actuaciones con aplausos cerrados, que se recrudecen después de que Roma describa, por último, sus secuelas y paranoias...

Dos horas deliciosas de una mujer espectáculo de los pies a la cabeza que, sin duda, invitan a volver a divertirse con ella en sus próximas propuestas totales, como es la misma Roma Calderón: sencilla y sofisticada, madrileña y universal.  

 

The Lovers’, un espectáculo de Roma Calderón

Diseño de iluminación, Pierluigi Grassia

Escenografía: Carlos Aparicio

Teatro Lara. Próximas funciones: 7, 8 y 9 de agosto (Viernes, 22:30 horas; sábados, 23:30 horas, y domingos a las 21:30 horas).