01 Jul

Rebeca Rods

Escrito por José-Miguel Vila
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El gospel, en estado de gracia con Rebeca Rods y el Black Light Gospel Choir

La música gospel, ese canto religioso de carácter popular de la comunidad negra estadounidense desde finales del XIX, hoy no se vincula a una raza ni a un país. El nuestro, tiene, al menos desde hace unos años, una voz y una figura singular que está atrayendo a un público cada vez más joven, la de Rebeca Rods, y con un objetivo muy claro: disfrutar de la música y ser un poco más feliz en cada concierto.

El pasado sábado, 29 de junio, sin ir más lejos, Rebeca Rods y su grupo, Black Light Gospel Choir, volvió a salir por la puerta grande del Galileo Galilei, de Madrid. Y eso que la directora y cantante viguesa compareció con solo una parte de su amplio coro (seis voces, cuatro masculinas y dos femeninas, además de la de la propia Rebeca, y cuatro músicos -batería, percusión, bajo y teclados-).

Rebeca, que produce, dirige, hace los arreglos vocales de los temas y además canta, llegó, subió al escenario, levantó los brazos para que coro y músicos se dispusieran a comenzar y, a partir de ahí, generó un estado de complicidad absoluta con el público, que le hizo embarcarse hasta el final en la constante oleada de energía, encanto, ritmo y swing de cada una de las canciones que, a lo largo de hora y media, fue presentando durante el concierto.



Rods, aunque no nació en el Harlem neoyorquino, sino al borde de la ría de Vigo, tiene el duende del ritmo en las venas y posee la habilidad de conectar con el público inmediatamente, engancharlo y hacerle discurrir por los mismos espacios que el coro que dirige. Imposible seguir uno de sus conciertos sin moverse, dar palmas, bailar y cantar esos temas clásicos del gospel, los compuestos por Rebeca o sus adaptaciones de clásicos del pop y el rock, como la versión de "Imagine" de John Lennon, o la del tema "Stairway to Heaven", del grupo de rock británico Led Zeppelin que supuso el punto más álgido del último concierto en la Sala Galileo.

Los fans estuvieron allí (no todos, porque, como buena parte de su coro, muchos de ellos han iniciado sus vacaciones) y salieron un poco más sonrientes de lo que habían entrado. Todos aquellos que no hayan acudido aún a alguno de sus conciertos pueden ir apuntando la fecha del 18 de julio en Madrid, en la Sala San Pol, en donde podrán escuchar buena parte del tercer y último disco del grupo, que se grabó íntegramente en directo en la Sala Joy Eslava de la capital.