28 May

¿Qué haré yo con esta espada? (Trilogía del infinito)

Escrito por José-Miguel Vila
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'¿Qué haré yo con esta espada? (Trilogía del infinito)': la ley, la belleza, lo irracional, el sexo, el amor, Dios y la muerte

Tragedias como las de Angélica Liddell son hoy más necesarias que nunca. Son tragedias sin tregua, sin respiración, sin piedad, al más puro estilo griego, como las que componen su Trilogía del infinito, que del 23 al 30 de mayo pueblan el escenario de los Teatros del Canal de Madrid; tienen el enorme valor de no dejar indiferente absolutamente a ningún espectador (“… ódiame, por piedad yo te lo pido / ódiame sin medida ni clemencia / odio quiero más que indiferencia…”). Su propuesta es un ciclón de dolor, de belleza, de poesía, de humanidad. Es un canto desesperado hacia el otro, hacia sus semejantes, que le duelen a la artista como su propia carne. Lo dijimos ya de Esta breve tragedia de la carne, la primera parte de la Trilogía, y lo reiteramos aún con más fuerza en la segunda, ‘¿Qué haré yo con esta espada?’. El estreno, celebrado el sábado 27 de mayo, se cerró con el público puesto en pie y aplaudiendo y bailando al son del tema más emblemático de Las GrecasTe estoy amando locamente -uno de los varios que canta a solas Liddell-, durante unos diez minutos. Así paga el público teatral madrileño el genio, la autenticidad, la honestidad y la coherencia de Angélica.

El martes 29 y miércoles 30 cierra la Trilogía Génesis 6, 6-7, pero hoy toca comentar la segunda, ‘¿Qué haré yo con esta espada?’, un montaje de casi cinco horas de duración en donde se habla en español, japonés y francés con sobretítulos en español e inglés. El espectáculo está dividido en tres actos, con dos necesarios descansos entre uno y otro. En él, Liddell conecta su mundo interior, por un lado, con la historia real del escritor caníbal Issei Sagawa que asesinó y devoró a una estudiante holandesa de la Sorbona en 1981 y, por otro, con la masacre yihadista de la sala Bataclán el 13 de noviembre de 2015, que afectó profundamente a la artista ya que en esos días estaba viviendo en la capital francesa (“…si me hubieran encontrado muerta el 10 de noviembre en aquel apartamento de París, nada de esto habría sucedido”).

En medio de una iluminación atinadísima de Carlos Marquerie y David Benito, cada uno de los tres actos comienza con profundos y desgarradores monólogos de la actriz, directora y dramaturga española, lanzados al aire desde sus mismas entrañas sobre temas tan “livianos” como la ley, la belleza, lo irracional, el amor, el sexo, Dios y la muerte. A ellos les siguen otras tantas performances, de una belleza plástica y una perfección estética supremas. La directora es perfeccionista y cada cuadro que compone en escena con la docena de actores que la acompañan, y que permanecen la mayor parte del tiempo desnudos, es de una armonía, de un equilibrio y de un estremecimiento tales que es difícil soportar tanto dolor y tanta belleza juntos.

 

Lo irracional, que la artista concentra en el triángulo belleza, erotismo y muerte, unido a la violencia permanente en la que está envuelta la existencia del hombre (“¿Qué somos sobre una mesa de disección? ¿Qué somos entre los dientes de un caníbal?”), le hacen rebelarse contra la mediocridad, lo políticamente correcto (“…vosotros sois buenos… ¡Beee, beeeeee...! La bondad nace de la represión. Somos un atajo de bufones que reprimimos nuestros deseos para seguir celebrando la Navidad”), unido a la existencia líquida y apartada de toda trascendencia del hombre de hoy. Sus palabras, desde el principio, quieren herir, reactivar en lo más profundo de cada espectador, aunque sea a base de afirmaciones escandalosas e irracionales que se clavan como flechas: “busco un hombre para que, en el momento en que muera mi madre, pueda decirle ¡fóllame…!”; “…la esencia del ser humano es el vacío; solo así se producirá la liberación de todos los sufrimientos…”; “cuando los hombres se baten con sus puños, falta poco para acariciarse”; “el placer es banal, el erotismo lo contrario…”.

Perfectamente disciplinados, seguros, todos los actores -en esta ocasión, salvo la propia Angélica trajes dorado y rojo con piezas destellantes y un mono blanco con un esqueleto pintado)-, permanecen la mayor parte del tiempo que están en escena totalmente desnudos, y eso que en el elenco los hay que se encuentran desde la veintena hasta con más de ochenta. Ellos son, además de Angélica Liddell, Victoria AimeLouise ArcangioliPaola Cabello SchoenmakersSarah Cabello SchoenmakersLola CordónMarie Delgado TrujilloGreta GarcíaEstíbaliz Racionero BalseraLucía YenesGumersindo PucheTaira IrieMasanori KikuzawaIchiro Sugae y Kazan Tachimoto. En conjunto, en pequeños grupos o solos, según lo demanda la acción en cada cuadro de la escena, deambulan por el amplio escenario en suaves o contundentes coreografías que les hacen participar en violentas bacanales, comen pulpo crudo, le dan golpes secos contra el suelo, o los agitan con fuerza tras dibujar con ellos en el aire círculos infernales y obsesivos.

El montaje es conmovedor, estremece hasta la médula y, sin lugar a dudas, permanecerá en la memoria de los cientos de espectadores que pasarán por los Teatros del Canal en estos dos únicos días de representación. Dos gestos en escena de la actriz, directora, dramaturga y poeta (improvisando, hizo alusión al resultado positivo para el Real Madrid en la final de la Champions League, y su emoción al citar que volvía a pisar un escenario español), nos hacen albergar una triple esperanza: que vuelva pronto a hacerse habitual en nuestros escenarios, que las autoridades culturales de nuestro país no dejen de ayudar a personalidades como la suya y, en fin, que vuelva a conceder entrevistas a los medios, que, en general, nunca hemos dejado de valorarla. El teatro y el público españoles lo merecen.

 

‘¿Qué haré yo con esta espada?’

Espectáculo en español, japonés y francés con sobretítulos en español e inglés

Texto, dirección, escenografía y vestuarioAngélica Liddell

IntérpretesVictoria AimeLouise ArcangioliPaola Cabello SchoenmakersSarah Cabello SchoenmakersLola CordónMarie Delgado TrujilloGreta GarcíaEstíbaliz Racionero BalseraLucía YenesAngélica LiddellGumersindo PucheTaira IrieMasanori KikuzawaIchiro Sugae Kazan Tachimoto

Coro: Los Afectos Diversos (Nacho Rodríguez, Armelle MorvanZsolst Nagyvati, Jorge Enrique García y Alesander Pérez)

IluminaciónCarlos Marquerie y David Benito

Sonido y vídeoAntonio Navarro

RegiduríaRoberto Baldinelli

Productor: Gumersindo Puche

Realización máscara: Carlos Luaces (AlienAlone)

Producciónlaquinandi S.L.

CoproducciónFestival d’Avignon

Con el apoyo de la Comunidad de Madrid y Japan Foundation/Tokyo Festival

Con la colaboración de Teatros del Canal

Teatros del Canal, Madrid

26 y 27 de mayo de 2018