17 Abr

Los perros

Escrito por José-Miguel Vila
Visto: 31

'Los perros': una mueca amarga y dolorosa envuelta en humor negro, muy negro

La compañía andaluza Teatro a la Plancha visita de nuevo la madrileña Sala Cuarta Pared con ‘Los perros’, una pieza escrita y dirigida por Selu Nieto, que es anterior a otra que pudimos ver en este mismo espacio, La última boqueá, un montaje que ya apuntaba el teatro que transita la joven compañía andaluza -cuatro nominaciones a los Premios Escenarios de Sevilla y tres nominaciones a los IV Premios LORCA del Teatro Andaluz-, en el que se combina lo grotesco, lo esperpéntico y lo existencial.

 

No en vano -y este es un hecho que no oculta Teatro a la Plancha-, La Zaranda es uno de los espejos en donde se mira habitualmente. Y modelo mejor no puede haber para poner en escena la paradoja de vivir, aunque sea en un hospicio. Allí, tres internos, la Piojosael Ciego Expósito (estupendos María DíazManuel Ollero “Piñata”, y Selu Nieto, respectivamente), esperan la llegada del Director -un personaje que, como Godot, nunca acaba de llegar-. Los ilusos habitantes de ese inhóspito hospicio piensan que la llegada del gerente va a solucionarles todos los problemas cotidianos y hasta existenciales en que andan sumidos, y esa impaciencia, esa obsesión les hace filosofar sobre su vida cotidiana en medio de un humor absurdo, inverosímil, pero lleno de verdad, y aunque parezca una contradicción, no lo es.

Refiriéndose al Director, “No viene nunca”, dice Expósito, realista y práctico. “Es que, a lo mejor es pronto”, le contesta el Ciego. Y la Piojosa, que apunta siempre hacia la verdad del simple, dice que “siempre es pronto…”. Y Expósito apuntilla a los dos compañeros diciéndoles que “si es pronto, tendría que haber llegado ya”. “Es pronto para que sea pronto”, apunta el ciego. Y otra vez Expósito replica que “si es pronto tendría que haber llegado ya”. Y unos y otros se quitan la palabra para seguir diciendo que “es pronto para que sea pronto….”, “nunca es pronto…”, “…más vale pronto tarde, que un pronto nunca”, “…pronto es ahora, después es tarde y, al final, siempre es nunca”.

Apreciaciones sencillas que, sin embargo, encierran cuestiones profundas. Y, lo mismo que sobre la búsqueda y la espera, se habla en esa misma frecuencia sobre la vida, la muerte, el miedo, la razón de existir, la desesperanza, el abandono, la realidad y los sueños, que se confunden entre diálogos de doble y triple sentido que apuntan tanto al interior de los personajes como al espacio físico que les aprisiona. El espectador sonríe amargamente ante lo que se le pone delante hasta que -unos antes, otros después- caen en la cuenta de que ese mismo hospicio imaginario puede ser también su mundo, su propia vida, y entonces la sonrisa se transforma en mueca amarga y dolorosa.

En medio del escenario, jugando (entro, salgo, muevo, cambio…), los tres actores se relacionan con una estructura de madera (tan pronto son las literas de los internos, como los pasadizos por los que se deslizan en busca de la salida), que evoca el hospicio, y las zonas del mismo que habitan los personajes allí encerrados. Hay un cuarto, Lázaro, un perro guía que, a veces, lleva a los tres internos por los rincones del hospicio buscando una salida (o una entrada que, para el caso, es lo mismo), en grotesco viaje a ninguna parte. Y en su espera anida su estéril desesperación. Ya nos lo dijo Eusebio Calonge: “El hombre se siente aislado en un mundo verdaderamente sofocante”.

 

 

‘Los perros’

Texto y dirección: Selu Nieto

Intérpretes: María Díaz, Manuel Ollero “Piñata”, y Selu Nieto

Espacio escénico: Carlos Villarreal Colunga, Margarita Ruesga y Selu Nieto

Vestuario: Margarita Ruesga

Iluminación: Teresa Velázquez

Compañía Teatro a la Plancha

Sala Cuarta Pared (Madrid)

Hasta el 14 de abril de 2018.