07 Abr

Future lovers

Escrito por José-Miguel Vila
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'Future lovers': un lúcido análisis de la zozobra vital entre nuestros adolescentes

Celso Giménez, como creador del montaje, y Violeta Gil e Itsaso Arana en la asesoría escénica y dramatúrgica, son los brillantes artífices del nacimiento de un montaje sorprendente, impactante y hermosísimo, ‘Future Lovers’, nacido desde La Tristura, una jovencísima compañía que va a dar mucho que hablar durante los próximos años, y cuyo espectáculo se muestra ahora, solo durante unos días (5 al 8 de abril) en la Sala Negra de los Teatros del Canal.

 

Una visión desde el futuro de un grupo de amigos, ya hombres y mujeres que sobrepasan la edad de la jubilación, cuando en 2018, con 16, 17 o 18 años, al finalizar el curso académico, van tomando ya conciencia de la pérdida de la inocencia, cuando tienen que tomar las primeras decisiones personales que marcarán el resto de su vida, cuando surgen las primeras decepciones amorosas, se cuestionan el presente, miran críticamente a sus padres y abuelos y se paran a pensar sobre su propia vida.

No es este el primer viaje desde el futuro hacia el momento crucial de unos adolescentes que hemos podido ver en la escena madrileña. Ya lo hicieron con Gon Ramos los componentes de Yogur/Piano) y con Fabrice Murgia en La tristeza de los ogros En todos los casos, transitando en la tenue frontera que separa la ficción de la realidad, varios jóvenes adolescentes toman el pulso a su generación y a la sociedad que les ha tocado vivir analizando las nuevas formas de relación que están propiciando las nuevas tecnologías, y que han desembocado en un nuevo modo de amor, de amistad, y hasta de contacto con el otro.

‘Future lovers’ comienza con la confesión de Sara Toledo -una de los seis jóvenes y estupendos actores en escena- del deseo de regresar después de transcurridos cincuenta años, a aquel final de curso en 2018 en que un grupo de amigos y compañeros (además de Sara, Pablo Díaz, Manuel EgozkueGonzalo HerreroItziar Manero Siro Ouro), se marchan a un descampado a las afueras de Madrid a celebrar el cumpleaños de su novio, momento en el que tendría su primera gran decepción en la vida. Y como ella, durante el largo botellón, todos los amigos se confiesan, hablan con abierta sinceridad de sus intenciones de futuro, de sus amores, de sus interrelaciones, de sus escarceos sexuales para encontrar su identidad.

La escenografía, la iluminación y el sonido son aspectos esenciales y determinantes del ambiente del montaje y los tres están espléndidamente resueltos. Ana Muñiz ha creado una bellísima imagen que ocupa todo el fondo del escenario con el skyline de Madrid; ha ideado una arboleda en la parte izquierda, y un portamaletas de un utilitario repleto de botellas en la derecha del mismo. Salvo en un par de momentos de la función en que todos los amigos se concentran en medio del escenario, alrededor de una fogata, bailando compulsivamente al son de la música, el resto del tiempo están sucediendo cosas simultáneamente en los tres espacios envueltos en los sugerentes claroscuros marcados por la iluminación de Carlos Marquerie. Y, por último, Eduardo Castro ha diseñado el espacio sonoro, clave en el desarrollo del montaje, ya que los susurros, las medias voces y las conversaciones naturales, nada impostadas, de los personajes discurren siempre ante un micrófono, aquí totalmente justificado.

El rap Blizzard, del grupo francés Fauve y el tema de Yael NaimCoward, adquieren también en el montaje un significado medular porque en ambos casos se abordan los temas que atraviesan todo el espectáculo: la sexualidad, la violencia, el temor a equivocarse y la libertad de elección, como las dos caras de una misma moneda, la vida.

En conjunto, este ‘Future lovers’ es un interesantísimo fresco de la situación que atraviesan en estos momentos nuestros adolescentes y, lo que aún resulta más atrayente, con un lenguaje y formas en las que se reconocerán todos ellos, y aquellos adultos (padres y abuelos, sobre todo), que los tienen cerca y que no siempre son capaces de comprender sus actitudes, sus displicencias, sus neuras y sus preocupaciones. Con tiempo suficiente para la reflexión, habrá también una segunda parte con estos mismos temas de fondo, del 16 al 20 de mayo próximos, en donde volverá La Tristura presentando los mismos Teatros del Canal, ‘Cine’, una roadmovie escénica, que será una nueva oportunidad para reemprender este crudo viaje de un joven, interpretado por el músico Pablo Und Destruktion, en busca de su identidad, diluida en la trama de los niños robados, en la España de los años 70 y 80.

 

‘Future lovers’

 

Creación: Celso Giménez

Asesoría escénica y dramatúrgicaItsaso Arana y Violeta Gil

Intérpretes: Pablo Díaz, Manuel Egozkue, Gonzalo Herrero, Itziar Manero, Siro Ouro y Sara Toledo

Diseño de iluminaciónCarlos Marquerie

Escenografía: Ana Muñiz

Espacio sonoro: Eduardo Castro

Asesoría artística: Marcos Morau

Producción ejecutiva: Alicia Calôt

CoproducciónLa Tristura y Teatros del Canal

Comunicación: Grupo Duende

FotografíaMario Zamora

Escrita con el apoyo del Programa de Desarrollo de Dramaturgias Actuales del INAEM

Teatros del CanalMadrid

Del 5 al 8 de abril de 2018

 

Más información sobre el espectáculo en los Teatros del Canal