05 Mar

La casa del lago

Escrito por José-Miguel Vila
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'La casa del lago': cuestión de memoria

Óscar Almeida, abogado criminalista -personaje encarnado por un estupendo Fran Calvo-, se despierta en una habitación de hospital sin saber muy bien qué hace allí y cómo ha llegado. Su memoria lejana no parece tocada, pero sí la inmediata. En varias ocasiones, formula idénticas preguntas a Alicia Baena, psicóloga del centro hospitalario (“¿es usted doctora? ¿y dónde estoy?, ¿… qué es lo que me ha pasado?, ¿…usted y yo nos conocemos? Me suena su cara…”). Alicia -muy bien también la interpretación de Verónica Ronda- intenta recomponer el rompecabezas de la historia por la que el abogado se encuentra allí, a través de distintas pruebas, pero no va a conseguir la colaboración plena del internado a lo largo de las visitas. Por el momento solo sabe que ha habido un accidente en el que se ha visto involucrado Óscar y del que este no recuerda nada.

 

Este es el argumento de un thriller psicológico, ‘La casa del lago’, del dramaturgo australiano Aidan Fennessy, en montaje dirigido por Fernando Soto, que este mes de marzo puede verse en el Teatro Fernán Gómez de Madrid. Soto se enfrenta al thriller de forma clásica y eficacísima: una elección atinada de los actores, una situación dramática que pone el énfasis en la claustrofobia creciente del abogado, la dosificación progresiva de esos pequeños pero muy significativos datos y un desenlace final inesperado.

A eso se le suma la tensión inicial de un sonido, primero lejano, que poco a poco se va haciendo más estridente y que, finalmente, despierta al hombre que hay en la camilla, que salta de ella como si tuviera un resorte. El ritmo creciente de contrabajo abriendo cada una de las doce visitas (escenas), y ese sonido metálico y seco del cerrojo de la habitación cada vez que Alicia entra o sale de ella, la tensión y la claustrofobia han traspasado ya los límites del recinto hospitalario para campar ya a sus anchas por el patio de butacas.

La traducción y adaptación del texto original la ha hecho el propio Fran Calvo y, más allá del cambio de nombre de los protagonistas para acercarlos al espectador español, y de la adaptación de giros lingüísticos a nuestro idioma, que hacen muy naturales las conversaciones entre los personajes, ha sido muy fiel al original.

Las sombras de los relatos cinematográficos de Hitchcock y los literarios de Poe, de quien se citan incluso algunos poemas, gravitan en el montaje desde los primeros momentos de la fábula del dramaturgo australiano, que Soto ha sabido pronunciar muy bien para su traslado al escenario, con precisión milimétrica, con tensión creciente y sabiendo sacar lo mejor de cada uno de los dos intérpretes del thriller. Uno, el abogado, impaciente, activo, exaltado, y Alicia, siempre atenta, minuciosa, distante o próxima según conviene en cada encuentro, analítica y eficaz.

La escenografía y la luz son de Javier Ruiz de Alegría, quien ha puesto sobre el escenario una amplia y aséptica habitación de hospital (una cama, una mesita y una silla…), pero con una puerta de acceso a la misma que recuerda más a la de una cárcel que a la de un centro hospitalario común. Y todo iluminado con cierta indefinición, lo que pronuncia la sensación de inquietud creciente que siembra paulatinamente el montaje. A esta no es tampoco ajeno el espacio sonoro que ha ideado La Perra Roja. A los personajes, por último, los viste con propiedad Marianne Roland.

Los difusos límites de la verdad aparente y la mentira interesada permanecen entremezclados a lo largo de esos 12 rounds/escenas que, como si de un combate intelectual se tratase, disputan el abogado y la psicóloga, y, solo al final, como siempre sucede en estos casos, se desvela qué es lo que realmente ha pasado en ese lugar idílico, ‘La casa del lago’, que es donde habitualmente pasan sus días de descanso Óscar Almeida y su mujer quienes, en esta ocasión celebrarían allí su quinto aniversario de boda.

 

 

‘La casa del lago’

AutorAidan Fennessy

Dirección: Fernando Soto

IntérpretesVerónica Ronda Fran Calvo

Iluminación y escenografía: Javier Ruiz de Alegría (AAPEE)

Vestuario: Marianne Roland

Espacio sonoroLa Perra Roja

Diseño gráfico: David Ruiz

FotografíaLaura Ortega

Producción: FCLT Productions

Teatro Fernán Gómez, Madrid

Hasta el 1 de abril de 2018