28 Feb

Re-cordis

Escrito por José-Miguel Vila
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'Re-cordis': en busca del personaje y la identidad perdidos

Una gran cortina blanca, que delimita el espacio de una habitación de hotel, en medio de la cual hay una silla con un pijama colgado y un par de zapatos viejos debajo de ella. Ese es todo el atrezzo que configura el escenario de 'Re-cordis', la propuesta del Teatro de las Culturas (antiguo Teatro del Arte) en su recién iniciada andadura. Es el espacio que habita un actor, Alberto Amarilla, para deambular durante hora y media de monólogo ininterrumpido, por el camino de sus recuerdos (personas, situaciones, personajes), porque el hombre se encuentra allí, en medio de la habitación de un hotel que desconoce, enclavado también en un espacio y tiempo desconocidos porque ha perdido la memoria. Conocemos todos estos extremos después de unos minutos de silencio en donde un hombre, que ha salido en ropa interior al escenario, después de colocarse el pijama, responde a un par de llamadas telefónicas, a las que contesta a través de los dos zapatos y por las que el espectador averigua, además, que tiene una hija que lo anda buscando, aunque él no la recuerda tampoco.

El título del montaje, 'Re-cordis', hace alusión al doble sentido etimológico del término latino: volver a recordar, volver al corazón. Ese es el proceso que se vive con el único actor sobre el escenario, Alberto Amarilla, pero que se mete en la piel de varios personajes (algunos de los que ha interpretado en su vida como actor -don Quijote, Segismundo…-, y personas del pasado que va recordando -su hija, la profesora de inglés que le marcó en su etapa escolar, RajoyIker Jiménez,…-). Teatro y neurociencia unidos en un proceso que tiene mucho que ver tanto con el aprendizaje contínuo del actor para configurar sus personajes y memorizar sus palabras y situaciones, como con el miedo a encontrarse perdido en medio de ese proceso que le pone frente al público: “Nunca se sabe dónde comienza la tristeza y dónde la degeneración neuronal”.

 

 

Sombras

Con todo, íntimamente, el actor no está solo. Le acompaña una voz femenina en off, que parece martillear su memoria, que el hombre trata de situar para definir la imagen que hoy tiene de sí mismo (multiplicada, incierta, desordenada y aleatoria). Al tiempo, sobre la sábana blanca toman vida también sombras chinescas que no son otra cosa que nuevos y paralelos retazos de su conciencia del pasado, que el actor concibe como si se tratase de un hotel humano, en donde los clientes son sus recuerdos -que el mismo actor encarna también-, desigualmente repartidos en los distintos estratos de su cerebro o, lo que es lo mismo, en las diversas plantas del hotel.

El periplo interior del actor gira, en fin, en torno a la búsqueda de un huésped especial, el Niño Mágico, cuyo papel esencial será el de reconstruir toda su memoria, y con ella, su propia identidad personal. En otras palabras, que sin memoria no somos nadie, o que solo somos lo que recordamos.

La propuesta de Amarilla aquí, (además de actor, también director y productor del montaje), es tan compleja como interesante, y su materialización en escena necesariamente desigual, intermitente, asimétrica, en función de las personas o personajes con los que se va topando. Su duración es, quizás, algo larga y acaso si se hubiera reducido la misma, el resultado sería más brillante. Alberto Amarilla demuestra, en escena, y en todo caso, que lleva dentro un gran actor, capaz de transformarse en cuestión de segundos en multitud de personajes, a quienes pone voz, cuerpo y gestos sin solución de continuidad, elevando o relajando la tensión dramática de una propuesta interesante.

 

'Re-cordis'

Dramaturgia: Alberto Amarilla, Sergio Rubio Mabel del Pozo

DirecciónAlberto Amarilla y Mabel del Pozo

Intérprete: Alberto Amarilla

Voz en off: Nuria Gago

Director de movimiento: Alberto Arcos

Espacio sonoro: David Flores

Música: Pedro Piquero

Diseño de lucesJudit Vicente

EscenografíaLui Talavera y Manuel Álvarez

Teatro de las Culturas, Madrid

Hasta el 6 de marzo de 2018