04 Feb

Off

Escrito por José-Miguel Vila
Visto: 5

'Off', un retrato hiperrealista de toda una profesión

Hay comedias y comedias. Unas duran en la memoria lo mismo que un bollo industrial de chocolate en la puerta de un colegio. Otras, sin embargo, y este es el caso de ‘Off’, de Marcos Fernández Alonso, calan solo mucho después de haber disfrutado de las risas que provocan su representación. Ahora vuelve a ser la Sala Lola Membrives del Teatro Lara quien la acoge cada martes poco después de las diez de la noche. Una hora que invita más a acudir al teatro un fin de semana que un martes, jornada más apropiada para el descanso doméstico, lo que conlleva un cierto riesgo de que, en medio de la función, el sueño venza al público y aquello acabe convirtiéndose en una sala de relajación en lugar de un divertido encuentro de teatro. A juzgar por las risas, los comentarios soto voce y los encendidos aplausos finales, no es el caso de ‘Off’, desde luego.

‘Off’, como puede intuirse ya por el mismo título, va de teatro. Es decir, que la metateatralidad (teatro sobre el teatro) está asegurada. Y, a pesar de las risas fáciles que despierta el montaje desde el minuto uno, la historia, en el fondo, no es nada complaciente porque en esa hora y media de comedia salen a relucir las duras condiciones de trabajo que tienen hoy los actores de todas esas salas de teatro alternativo -u off-, en donde muchas veces uno encuentra autores, directores, actores, escenógrafos, diseñadores de sonido, de luz y de vídeo verdaderamente brillantes. Otras, también es verdad, no tanto. Pero eso mismo sucede también en cualquier teatro público o privado, comercial o vanguardista, en donde no todo lo que reluce es siempre oro.

La falta de recursos estimula la imaginación, y en ‘Off’, que ha escrito y dirigido Marcos Fernández Alonso, hay mucho de esto. Bastan apenas unas sillas, un par de mesas, alguna maleta, un espacio sonoro y lumínico adecuados, la rapidez y la coordinación de los actores para cambiarlos de sitio, y el acierto de un texto atinado y una hábil dirección de escena para que todo eso, sin solución de continuidad, pase a ser de forma inequívoca para el espectador lo mismo una sala de ensayo en condiciones precarias, un aula de secundaria, el despacho de trabajo en el domicilio de un profesor, un plató de cine o el dormitorio donde -inevitablemente esto sucedía antes, también hoy en día y, sin duda, sucederá mañana- se consuma tanto el matrimonio como el adulterio. Lo dicho: la vida misma en un pequeño escenario y durante poco más de hora y media.

Daniel (personaje que interpreta Antonio Romero), profesor de instituto, a punto de cumplir los cuarenta y actor frustrado en su juventud, está al borde de la depresión porque sus alumnos de Literatura lo único que saben hacer es burlarse de él. Carmen, su mujer (Mónica Caballero), es actriz y en estos momentos está rodando una peli en donde las tensiones con el actor protagonista y el director tampoco faltan. Deprimido por su situación profesional, Daniel decide imitar a su mujer y, abandonando temporalmente la docencia, se lanza a recuperar el teatro -ahora ya como medio de vida-, de la mano de Emilio (Marcos Fernández Alonso), viejo amigo de su juventud que, a trancas y barrancas, y abusando de la precariedad que se ha impuesto en el oficio, ha conseguido sobrevivir haciendo teatro. Allí, y como compañeras de reparto en la obra que hay que preparar en tiempo record, se encuentra con Clara (Maya Reyes) y la pareja de esta, Charo (María Segalerva). Pero el teatro, como casi siempre, alterará los planes y las previsiones de unos y de otros y lo inesperado, lo surrealista, lo increíble, lo grotesco se hará también un hueco en sus vidas…

Cada uno de los cinco actores cubre notablemente con su papel respectivo y la complicidad y las carcajadas del público se adueñan pronto de la sala, que sigue la rocambolesca y, a la vez, cotidiana fábula que se plantea en el escenario con la sonrisa dibujada durante toda la función.

Se trata, pues, de una obra que, aparentemente, no tiene grandes pretensiones que vayan más allá de ofrecer al público una función más que correctamente planteada e interpretada, pero que va dejando por ahí, en su subconsciente, retazos de vida sobre el teatro que, con el paso de las horas -como me ha pasado a mí-, van a ir saliendo a flote. En otras palabras, que aquí la reflexión vence a la comedia, y no al revés.

‘Off’

Autor y directorMarcos Fernández Alonso

IntérpretesAntonio RomeroMaya ReyesMónica CaballeroMaría Segalerva y Marcos Fernández Alonso

Escenografía y vestuarioItziar Hernando

Diseño de LucesJuanjo Hernández

Cartel: Aylin Vera

ProducciónNueve Norte

Teatro Lara, Madrid

Todos los martes de febrero de 2018