20 Nov

Troyanas

Escrito por José-Miguel Vila
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'Troyanas': ¿dónde estáis hombres de Europa?

Por un macabro escenario sembrado de muertos, después de la guerra entre Atenas y Troya, seis mujeres deambulan como zombis vivientes. Ellas son Hécuba, Casandra, Helena, Andrómaca, Polixena y Briseida. Un hombre, Taltibio, pone voz a un soldado, funesto mensajero que va narrando las tragedias a las que se verán sometidas todas ellas antes de que la ciudad desaparezca pasto de las llamas. Ellas son el botín de los vencedores y, por tanto, no es difícil aventurar su porvenir: serán vejadas, ninguneadas, violadas, torturadas y abandonadas. Ahora y siempre, porque con el paso de los siglos, el paisaje no difiere ni un ápice con el dibujado por Eurípides(480-406 a.C.), en Las Troyanas y cuya adaptación llevada a cabo por Alberto Conejero bajo el título de ‘Troyanas’, que se estrenó el pasado verano en el Festival de Mérida en montaje dirigido por Carme Portaceli, puede verse ahora y hasta mediados de diciembre en las tablas del Teatro Español de Madrid.

Las troyanas (415 a.C.), es una de las diecisiete tragedias que se conservan de Eurípides, autor además de un drama satírico, Los cíclopes. Conejero ha contextualizado en su versión lo que sucedió en aquella lejana Troya en la actualidad de nuestro tiempo, aquí y ahora, ahí al lado, a solo unas horas de avión, en Libia, Siria, Nigeria o en México, por poner solo unos cuantos nombres donde cabrían muchísimos más. Las circunstancias externas han cambiado, pero el resultado final es el mismo y Carme Portaceli no hace sino subrayar en su montaje lo que cada día vemos en los noticiarios de todo el mundo.

A diferencia de Esquilo y Sófocles, Eurípides representaba los nuevos movimientos morales, sociales y políticos surgidos en Atenas hacia finales del siglo V a.C., un periodo enormemente fructífero en el plano intelectual, durante el cual el conocimiento era considerado como el mayor de los logros terrenales. Introdujo una nueva conciencia en la tragedia al interesarse ante todo por el pensamiento y las experiencias del ser humano ordinario, más que por las cuitas de los dioses, o de las figuras legendarias del pasado heroico griego. En otras palabras, que los personajes de sus tragedias ya no eran símbolos idealizados y ajenos a la vida normal, sino que se comportaban como sus contemporáneos atenienses.

Vergüenza

Una gigantesca T -la T de Troya- derribada en el suelo, es el eje de la escenografía ideada por Paco Azorín para esta ‘Troya’. La luz de Pedro Yagüe pronuncia el rojo de la sangre de los muertos y del sufrimiento de los pocos vivos -ellas, el botín...- que quedan en medio de la brutal masacre, vestidas por Antonio Belart con indumentaria atemporal, aunque con sutiles y lejanas reminiscencias a la época griega. La inesperada llegada de Taltibio (Ernesto Alterio) para anunciarles cual va a ser su negro futuro, reactiva a las mujeres. Hécuba, la viuda de Príamo(conmovedora Aitana Sánchez-Gijón, que nos recuerda aquí también a su Medea), encabeza la reacción y grita con fuerza a todas las mujeres: “¡Hablad alto, novias de los muertos! ¡Recoged palabras entre los escombros, sacadlas con vuestra boca del incendio y escupidlas! ¡No dejéis que a la injusticia siga el silencio!». Polixena (Alba Flores), es su hija pequeña, y Casandra (Miriam Iscla). Las acompañan Helena(Maggie Civantos), junto a aAndrómaca (Gabriela Flores) y Briseida (Pepa López). Más que correctas en sus interpretaciones, los perfiles personales de algunas de ellas no corresponden a la diferencia real de edades de los personajes a quienes representan y, aún así, hacen creíbles sus papeles.

El montaje de Portaceli es un grito ensordecedor y feminista -en el sentido más noble del término, es decir, en pro de la mujer-, para que los hombres de nuestro tiempo -en especial los más próximos, los europeos- tomemos conciencia del terrible papel que le ha tocado padecer históricamente a las mujeres, y de la responsabilidad moral acumulada por todos los de nuestro género para que aquí se ponga ya, y de una vez por todas, el punto y final a esta vergüenza histórica para la humanidad. Imprescindible.

 

‘Troyanas’

Autor: Eurípides

Versión: Alberto Conejero

Directora: Carme Portaceli

Reparto: Ernesto Alterio, Maggie Civantos, Alba Flores, Gabriela Flores, Miriam Iscla, Pepa López y Aitana Sánchez-Gijón

Escenografía: Paco Azorín

Diseño de luces: Pedro Yagüe

Vestuario: Antonio Belart

Música y espacio sonoro: Jordi Collet

Audiovisuales: Arnau Oriol

Coreografía y movimiento escénico: Ferrán Carvajal

Diseño y fotografía de cartel: Sergio Parra

Ayudante de dirección: Judith Pujol

Con el asesoramiento de: Margarita Borja

Producción: Festival Internacional de Teatro de Mérida, Teatro Español y Rovima Producciones

Teatro Español, Madrid

Hasta el 17 de diciembre de 2017