19 Oct

La escena número 12

Escrito por José-Miguel Vila
Visto: 30

'La escena número 12': pequeños detalles

Más de una vez he dicho que, muchas veces, la realidad que se construye en torno al hecho teatral encierra más verdad que la que se vive fuera de él. En la vida diaria encontramos cada día pruebas fehacientes de ello y, de vez en cuando, nos topamos también con ellas y de forma directa en el mismo teatro. Sin ir más lejos, y durante las próximas semanas, va a poder verse en el escenario de Nave 73 'La escena número 12', un montaje que juega con la vida y el hecho teatral en todos los planos posibles -dos experiencias unidas, confundidas y disfrutadas- escrito y dirigido por José Gómez-Friha, que es una verdadera delicia.

Para empezar, en la base del montaje hay un texto claro, profundo y hermoso sobre el que partir para construir una experiencia tan metateatral como vital, una historia que habla "sobre el amor y la soledad; sobre el triunfo y el fracaso; sobre el poder y el deseo; sobre la fragilidad de los fuertes; sobre el paso del tiempo; sobre todos nosotros", como afirma con toda la razón Juan Mayorga

La historia que se cuenta dibuja pormenorizadamente la relación que se establece en el transcurso del ensayo de una obra de teatro entre un reconocido director de escena (magnífico Eleazar Ortiz) y su ayudante de dirección y discípulo (encarnado por el mismo José Gómez-Friha), junto a una actriz (Marta Matute), cuya intervención, llena de fuerza y de entusiasmo por hacer bien su papel, va a influir decisivamente en la concepción de la vida y del teatro en sus dos compañeros de profesión.

En el transcurso de los últimos días de ensayo, y a punto de producirse el estreno, con los nervios de limar los detalles de última hora (¡no tenías que haber hablado de ella...!), y con los siempre dichosos "flecos" colgando (escenografía, vestuario, atrezzo,…), las pasiones se desatan y quedan desdibujadas las fronteras entre las lealtades y deslealtades, la autoridad y el poder, la amistad y el compañerismo forjados en muchos años de convivencia y de trabajo en común entre el director y su ayudante.

¿Cómo acepta el maestro que su discípulo predilecto pueda hablarle de tú a tú en algún momento (¡hay cosas que no alcanzas…, que no llegas ni a oler!)?, ¿la relación que se establece entre director e intérpretes de un montaje, va mucho más allá de la mera relación profesional?, ¿verdaderamente puede opinarse libremente sobre la óptica del director, o hay que tentarse bien los machos antes de hacerlo?, ¿la verdad no tiene más que una salida, o hay verdades que duelen más que las más feroces y taimadas mentiras? Cuestiones como estas se suscitan a lo largo del montaje de ‘La escena número 12’, de una manera permanente, suave, cotidiana y, al mismo tiempo, decisiva. La vida, como el teatro, al final está llena de esos "pequeños detalles" que son los que realmente importan, los que finalmente conforman tanto en la vida como en el teatro su más profundo sentido.

Solamente por la repetida escena del monólogo de Marta Matute (¡Dios mío, cómo crece esta actriz!), con el director delante y ejecutando los matices progresivos que va incorporando el ayudante -no perderse ni un solo gesto, un solo movimiento, una sola mirada de los tres…- , solo por ello, digo, merecería la pena ver este hermoso montaje. Pero hay, sin duda, muchas más razones para que no te pierdas 'La escena número 12', un trabajo honesto, sincero y autocrítico donde los haya, que abre en canal los más íntimos entresijos de las gentes que viven para, por, según, sobre y tras el teatro.

 

'La escena número 12'

Versión y dirección: José Gómez-Friha

Intérpretes: Eleazar Ortiz, José Gómez-Friha y Marta Matute

Producción: Venezia Teatro S.L.U

Nave 73, Madrid

Lunes 23 y 30 de octubre y 6, 13 y 20 de noviembre