10 Oct

Los universos paralelos

Escrito por José-Miguel Vila
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'Los universos paralelos': el aplastante peso del dolor

En las tablas del Teatro Español de Madrid puede verse estos días un montaje dirigido por David Serrano bajo el título de ‘Los universos paralelos’. Se trata de un texto escrito por David Lindsay-Abaire (Boston, EE.UU., 1969), ganador en 2007 del premio Pulitzer de Teatro por Rabbit Hole. el texto cuenta una historia desgarradora y profundamente humana, la que tiene que vivir un matrimonio para intentar agarrarse de nuevo a la vida después de la muerte en accidente de su único hijo, de poco más de cuatro años.

Aquí Malena Alterio es Patricia, la estupenda madre (contenida, hundida por dentro por el dolor infinito de la pérdida de un hijo, pero guardando las formas por fuera), y Daniel Grao el padre, Alberto, a quien le toca el incómodo papel de intentar levantar el ánimo de su mujer, aunque por dentro recorra la misma procesión que ella. Cada muñeco, cada juguete, cada cuento -intactos aún en la habitación del niño- están cargados con el peso del dolor, de una perdida que siempre dejará una huella indeleble en el corazón de los padres.

Pero la vida sigue (es un lugar común al que hay que agarrarse con los dientes para no caer…) y para ello la familia juega un papel decisivo. En este caso Lola (Carmen Balagué) y Lucía (Belén Cuesta), madre, y hermana de Patricia que -cada una a su modo y con personalidades y temperamento muy distintos-, intenta remar en la misma dirección y en el mismo sentido para que el matrimonio, y sobre todo Patricia, se reenganche de nuevo a la vida y retome el afán, el interés y la disciplina cotidiana necesarios para sobrellevar esa inmensa pérdida. Este es el terreno de juego en el que lidian marido y mujer durante varios meses, con resultados poco alentadores, hasta que un día aparece en sus vidas David (Itzan Escamilla), el joven que atropelló al niño, que intenta hablar con el matrimonio y cuya iniciativa supondrá un verdadero catalizador en sus relaciones.

El drama, lejos de lo que pudiera presumirse a priori, está lleno de toques de humor. Las formas tan distintas de abordar la muerte del niño por parte de Patricia, su hermana y su madre (algo alocada y desinhibida, su hermana, y voluntarista y vehemente, la de la abuela), así como la de su marido, componen un interesante duelo actoral que hacen del montaje una pieza entretenida y ágil. Con mimbres parecidos -en general procedentes también de autores contemporáneos norteamericanos- ha lidiado recientemente David Serrano y ha acertado: La Venus de las pieles, Lluvia constante, Buena Gente Cartas de amor.

Con ‘Los universos paralelos’ Serrano sigue por la misma senda y eso que el trabajo necesario de adaptación de las peculiaridades de una “familia tipo” norteamericana a las de otra española de parecida edad y circunstancias no ha tenido que ser nada fácil. Pero ha acertado una vez más, a juzgar por la encendida reacción del público que sigue con interés creciente la pieza y premia al final de la representación el esforzado trabajo de todos los actores, especialmente el de Malena Alterio, Carmen Balagué y Daniel Grao que, junto a sus compañeros de reparto, hacen un trabajo coral encomiable.

La escenografía y el vestuario de Elisa Sanz sitúan al espectador en una casa de gente acomodada, con buen gusto en la indumentaria y en la decoración (salón comedor, cocina y living en la parte baja, y la habitación del niño, en la parte superior), Una casa bien iluminada por Gómez Cornejo, que modula la luz, con mayor o menor intensidad, en función de los sentimientos profundos de los personajes en cada escena.

En conjunto, ‘Los universos paralelos’ constituye un montaje interesante que atrapa al espectador en las casi dos horas de función, sobre un drama personal muy fuerte, que en ningún momento se convierte en lacrimógeno , en melodramático, gracias al eficaz equilibrio de dirección y de interpretación.

 

‘Los universos paralelos’

Autor: David Lindsay-Abaire

Dirección y adaptación: David Serrano

Intérpretes: Malena Alterio, Daniel Grao, Carmen Balagué, Belén Cuesta e Itzan Escamilla

Espacio sonoro: Federico Solá

Ayudante de dirección: Maite Pérez Astorga

Diseño y foto de cartel: Javier Naval

Teatro Español, Madrid.

Hasta el 15 de octubre de 2017