15 Jul

Incosolable

Escrito por José-Miguel Vila
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'Inconsolable’: pensamiento, dolor y melancolía ante la muerte

Muerte, teatro y filosofía se dan la mano en ‘Inconsolable’, un texto de Javier Gomá que ha llevado a la escena del María Guerrero Ernesto Caballero dirigiendo a un único actor, el gran Fernando Cayo quien, durante hora y media de montaje, transita con asombrosa naturalidad entre el diálogo con el espectador -–casi como si estuviera invitado en el sofá de su casa-, pasando por la metafísica, el existencialismo y un auténtico trance espiritual para terminar de nuevo en un diálogobis a bis con unos cientos de espectadores que han tenido el placer de seguirlo en ese periplovital, el de quien acaba de perder a su propio padre.

Aún recordamos con una fuerza inusitada la impresión que nos causó la interpretación de Fernando Cayo la primera vez que lo vimos trabajar a las órdenes de Caballero en RinocerontedeIonesco,(http://www.diariocritico.com/ocio/teatro/pepe-viyuela/critica-de-teatro/469355), moviéndose febrilmente, como un animal enjaulado, con violencia, con locura, suspendido en medio del escenario, a unos cinco metros de altura, y ya entonces sabíamos que esa relación entre los dos no iba a quedar ahí.

El reencuentro, desde luego, no ha podido ser más afortunado porque en ‘Inconsolable’ los dioses han propiciado uno de esos milagros que, solo de vez en cuando, se producen sobre las tablas. El montaje es un verdadero prodigio porla magnífica interpretación de Cayo, la acertadísima dirección de Caballero, y los estupendos trabajos de escenografía de Paco Azorín (una austera rampa de madera sobre la que permanece fijada una silla Barcelona, de Mies van der Rohe y Lilly Reich);de iluminacióna cargo deIon Aníbal (sus luces y sombras levantan, consolidan o difuminan la presencia del padre); de la sugestiva música y espacio sonoro de Luis Miguel Cobo y del vestuario (pantalones oscuros y camisa clara, arrugada y funcional) a cargo de Juan Sebastián Domínguez. 

El filósofo Javier Gomá (Bilbao, 1965), en su primer texto escrito para el teatro, no abandona, ni mucho menos, el pensamiento. Y lo hace sobre una experiencia íntima, tan personal como universal, tan esperada como sorprendente, tan dura como inesquivable: la muerte de un ser querido. “Todos conocéis lo que ha ocurrido: mi padre ha muerto. No estaba preparado para esto, pese a los cincuenta años que acumulo y a contar ya con cierta veteranía en el oficio de vivir”, comienza diciendo el único personaje de la obra que encarna Fernando Cayo en una interpretación memorable y a la altura de los más grandes. 

A lo largo de los cuarenta días posteriores al fallecimiento de su padre, el personaje va desgranando el torrente de sentimientos encontrados que se empujan, se acumulan y desbordan a cualquiera. La sorpresa inicial (la muerte nunca es bienvenida…), da paso a la pena, esta a la desolación, a la más absoluta sensación de soledad y, por último, a una especie de comunicaciónuniversal, con toda la humanidad que, inevitablemente, más tarde o más temprano, todo hombre y toda mujer tendrán que acabar pasando por esa misma experiencia, como antesala de lo que será también su propia muerte.

Como hiciera ya en el siglo XV Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de supadre, versos de hondo sentido humano y moral (la muerte arrasa con todo, fama, nobleza, honor), ahora Gomá reflexiona con profunda seriedad, no exenta de humor y de contradicciones, acerca de la muerte de su padre. Y Caballero recoge esas palabras, las mima, las utiliza con sabiduría de viejo director de escena y las compone en un montaje soberbio que, partiendo de la palabra, y con ayuda de los demás resortes teatrales, los trasforma en emoción, inteligencia y corazón para hacer reflexionar al espectador acerca de lo que a todos nos iguala, la muerte: “un padre te cae en suerte sin elegirlo”. “Por no elegir, ni siquiera elegimos nacer. Tampoco morir”. Un espectáculo ineludible, esencial, trascendental y necesario en estos tiempos de la posverdad.

Inconsolable

Autor: Javier Gomá
Dirección: Ernesto Caballero
Intérprete: Fernando Cayo
Ayudante de dirección: Raquel Pardos
Diseño cartel:ByG/Isidro Ferrer
Fotografías: marcosGpunto
Teatro María Guerrero, Madrid
Hasta el 23 de julio de 2017