25 Jun

El fin de la violencia

Escrito por José-Miguel Vila
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'El fin de la violencia': obedecer o rebelarse, he ahí la cuestión

Uno de los hechos cotidianos, permanentes de nuestro tiempo es el uso indiscriminado y constante de la violencia por parte del hombre hacia sus semejantes. Para ser más precisos aún, no iríamos tampoco muy desencaminados si afirmamos que ese es un hecho cierto en todo tiempo y en todo lugar. En otras palabras, que hombre y violencia parecen indisolublemente unidos por una suerte de maleficio que no ha podido disolverse a lo largo de la historia de la humanidad. Este es el punto de partida del dramaturgo asturiano Sergio Martínez Vila con el que ha construido una interesante reflexión en torno al fenómeno en su obra ‘El fin de la violencia’, que ahora lleva al escenario de la madrileña Sala Cuarta Pared la compañía Proyecto Prometeo.

¿Tragedia moderna?, ¿sátira política contemporánea? Las dos cosas a la vez es ‘El fin de la violencia’, que el autor ha resumido en once historias por la que discurren veintidós personajes diferentes, que encarnan tres únicos actores: Esther Blanca,Esteban Hirschhorn y Sergio López. Historias, personajes y actores han sido hábilmente manejados por la directora de escena Rosa Briones, que ha construido una propuesta que invita a la reflexión, al análisis de nuestro entorno mediato e inmediato, en donde la violencia se ha instalado de tal modo que todos la hemos interiorizado como si se tratase de un mal necesario al que es inútil hacer frente.

La fábula comienza un día en que el sol no sale a la hora de siempre. La noche parece haberse tragado todos los amaneceres y atardeceres posibles para adueñarse de la situación. Ante un hecho tan insólito, las gentes no saben muy bien a qué carta quedarse, si aguardar con paciencia el cambio de la extraña situación o, sencillamente, tratar de adaptarse a ella. Entre esas gentes están desde los míticos Zeus y Prometeo hasta políticos, militares, gentes rurales, religiosos… Ciudadanos, en fin, de toda clase y condición social y económica que, de pronto, se ven sorprendidos por un hecho tan inesperado como extraordinario frente al cual quedan paralizados y sin saber muy bien qué hacer.

En la obra coral se pone al espectador en el mismo atolladero que a los personajes: el fin del espectáculo; el fin de la familia; el fin de la religión; el fin del lenguaje, el fin de la política y, por último, el fin de la violencia. ¿Cómo enfrentarse a todas ellas? ¿Es la rebeldía, el enfrentamiento abierto, la sumisión, la conformidad o -peor aún-, la resignación ante lo inevitable, la vía mejor de salida de la situación?

En medio de un escenario en el que únicamente hay unos cuantos objetos metálicos -escaleras, mesas…-, que constituyen el mundo virtual en donde se mueven todos los personajes. La luz y el sonido, o su ausencia, delimitan los espacios por donde discurren sus vidas. .

Casi dos horas de una embelesante puesta en escena en donde la cotidianeidad de un mundo lleno de violencia se pone ante los ojos del espectador para invitarle a pensar si realmente es este un asunto evitable o inevitable. Obedecer o rebelarse: he ahí la cuestión.

 

El fin de la violencia’

DramaturgiaSergio Martínez Vila

DirecciónRosa Briones

RepartoEsther BlancaSergio López y Esteban Hirschhorn

EscenografíaJuan Sanz Ballesteros

Espacio sonoroJuan Carlos Blancas

Diseño de iluminaciónAntonio Agudo Roncero

Vestuario: Entre costuras

Diseño gráfico y web: Paula Hirschhorn

ProduceCompañía Prometeo

Sala Cuarta Pared, Madrid

Del 22 de junio al 1 de julio de 2017. De jueves a sábado a las 21h.