08 Mar

Magnani aperta

Escrito por José-Miguel Vila
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'Magnani aperta', ¡grande Arantxa de Juan!

Tres años de preparación y estudio. Toda una vida de admiración y pasión irrefrenables por la figura de Anna Magnani. Esos son los sencillos antecedentes que han llevado a la actriz Arantxa de Juan a convertirse, a partir de ahora, también en interesante dramaturga, directora de escena y hasta productora de ‘Magnani aperta’, toda una experiencia teatral y cinematográfica que se lleva a cabo casi cada día en el domicilio de Arantxa, en la Casa Aperta, calle Desengaño 22, 4º A.

El inicio como dramaturga y directora de escena de Arantxa de Juan no puede ser más afortunado. Claro, que la historia se escribe con trabajo, con tenacidad, con fe, con esfuerzo y estudio y, al final sí, también con unas cuantas gotitas de suerte. Todo eso hace posible que todas las estrellas se alineen para que en una casa auténtica -no en una casa adaptada para el teatro, sino en un verdadero hogar- se pueda vivir una historia, primero, muy bien escrita e inteligentemente trenzada y dramatizada y, después, estupendamente puesta en escena (Manu Berástegui firma laescenografía, el atrezzo y el primoroso vestuario),e interpretada desde dentro, desde las mismas entrañas del corazón y del páncreas, ese órgano que fue el principio del final de la Magnani, la carissima diva italiana y universal.

De verdad, que durante más de hora y media, Arantxa de Juan se convierte en cuerpo y alma en Anna Magnani, Nannarella,allá en el cuarto piso de esa calle paralela a la Gran Vía madrileña, con sus luces y sus sombras, sus pasiones y sus desencantos, con sus lujos y sus miserias, a los pies del espectador que, al finalizar la función, tiene que frotarse bien los ojos para creer que no está en Via Veneto, que a tiro de piedra tiene el Trastevere, el Circus Maximus o la Piazza Navona. Y es que Magnani, que nació y murió en la Ciudad Eterna, es la misma Roma, y no solo la imagen que sobre ella ha proyectado el cine de Roberto Rossellini (Roma, ciudad abierta), Federico Fellini (Roma) o Pier Paolo Passolini (Mamma Roma).

El espectador asiste en la misma casa de Anna Magnani (¡atención a los cuadros de Darío Álvarez Basso,a la luz de David Omedes y a la música de Juan Sánchez!), al último día (31 de agosto de 1973) en su casa antes de morir (26 de septiembre del mismo año), asistida por una enfermera, Petra, atenta, contenida y servicial (estupenda también Virginia Lázaro). Por suvida van desfilando sus amores (Rossellini), sus desamores, sus iras (“iceberg Ingrid Bergman”) y fobias (“¡puta prensa..!”, que no la deja tranquila ni en los momentos en que está a punto de abrazar la muerte), sus amigos más íntimos (Tennessee Williams), sus múltiples amantes (“siempre he hecho lo que he querido…”) , su adorado hijo Luca y, sobre todo, Roma, el pueblo romano, de quien Anna se sabe tan querida.

Esta ‘Magnani aperta’ de Arantxa de Juan, está llamada, sin duda alguna, a recibir premios y reconocimientos profesionales porque el montaje los merece y más aún el cariño diario del público que seguirá llenando por muchísimo más tiempo que esos apenas dos meses iniciales con que la ahora dramaturga y directora y la actriz desde hace mucho más tiempo, planificó esta tan deliciosa como osada aventura teatral. Una aventura, por cierto, también espléndidamente llevada por un cicerone y apoyo técnico durante toda la función, que es el mismo Portero de la finca de la calle Desengaño, a quien también hay que darle un 10, como al montaje: Imprescindible. Una delicia teatral imprescindible de la cartelera madrileña.



‘Magnani Aperta’

Texto y direcciónArantxa De Juan

IntérpretesArantxa De Juan y Virginia Lázaro

Fotografía y cartelLuis Malibran

Dirección adjuntaAna Burrel

ProducciónAvalantxa Producciones y Asociación Cultural Gruppo

Casa Aperta (Madrid. C/Desengaño, 22-4º A)

Al menos, hasta 10 de junio de 2017