20 Sep

Terror y miserias del Tercer Reich

Escrito por José-Miguel Vila
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'Terror y miserias del Tercer Reich': la complicidad, activa o pasiva, genera el monstruo de la dictadura

El dramaturgo, director y poeta alemán del siglo XX Bertolt Brecht (1898-1956), escribió algunas de las obras satíricas más críticas con el capitalismo, el nazismo yAdolf Hitler. Defendió un tipo de teatro en el que el público pudiera concentrarse en los temas más que sentirse conmovido por los personajes. Es el llamado teatroépicorevolucionario que rechazaba los métodos del teatro realista tradicional y prefería una forma narrativa más libre en la que usar mecanismos de distanciamiento de los actores (apartes, máscaras, etc.) para evitar que el espectador se identificara con los personajes de la escena. Consideraba esa “distanciación”, como esencial para el proceso de aprendizaje del público, dado que eso reducía su respuesta emocional y así le obligaba a pensar.

Como consecuencia de su oposición al gobierno de Hitler, Brecht se vio forzado a huir de Alemania en 1933. Vivió primero en Escandinavia y se estableció finalmente en California en 1941. Durante esos años de exilio produjo algunas de sus mejores obras, entre las que se encuentran ‘Terror y miserias del Tercer Reich’ (1938), ‘La vida de Galileo Galilei’ (1938-1939), o ‘Madre Coraje ysus hijos’ (1941), que consolidaron su reputación como importante dramaturgo, y ‘El círculo de tiza caucasiano’ (1944-1945).

Dos de estas obras hemos podido verlas en la anterior temporada teatral madrileña,'Madre coraje', y 'Vida de Galileo' y una tercera, ‘Terror y miserias del Tercer Reich’, estrenada ya también en la temporada 2015/2016, prosigue también en esta desde la Sala Estudio 2, dirigida por Óscar Olmeda en una versión libre sobre el texto del autor alemán,que ha decidido ser absolutamente fiel al canon brechtiano sobre la interpretación y ha marcado una distancia ostensible entre actores y espectadores (teatro épico) para que estos puedan reflexionar críticamente sobre cuanto sucede en escena.

‘Terror y miserias del Tercer Reich’ está basada en crónicas de la prensa alemana y extranjera, así como en confidencias que Brecht fue recogiendo a través de situaciones personales vividas por muchos de sus compatriotas. Se trata, en todo caso, de historias de personajes anónimos cuya vida se ve marcada indeleblemente por los valores y las acciones de un régimen político al que, con sus silencios, con sus inacciones, su miedo y su cobardía, ellos mismos contribuyeron a generar, desarrollarse y sostener. Un poder político basado en el terror, en la delación, en la represión y en el miedo cuyos efectos letales se extendieron como la pólvora a todos los estratos sociales alemanes. Pero eso sucede en todo tiempo y lugar cada vez que un pueblo se deja dominar por una dictadura. No hace falta señalar hacia ningún punto geográfico ni hacia ninguna etapa histórica porque todas están en la mente de todos.

Libertad de elección

La versión de Olmeda no recoge todos los episodios (24 escenas) que figuran en el original de Brecht, sino solo 13 que, además, en colaboración directa y continua con el público, este va determinando el orden en el que son representadas, a través de las cartas gigantes que entresaca del abanico que los actores van ofreciéndole. Así, nunca una representación será igual a otra porque la suerte (“la libertad de elegir…”, dicen los protagonistas) acabará conformando cada nueva función. Un acierto dramatúrgico del director porque, al fin y al cabo, el panorama que se presenta en escena acabará siendo el mismo, el que Brecht denunció desde Dinamarca sobre cuanto acontecía en Alemania, que luego daría lugar a la II Guerra Mundial, y al orden geopolítico internacional, aún vigente en su esencia, ocho décadas después.

El espectador escucha, mientras busca su asiento en el teatro, heavy metal a través de la megafonía mientras piensa qué diablos tendrá que ver esta música con el tercer Reich. Esa misma música suena también entre episodio y episodio representado. El mismo Óscar Olmeda nos saca de dudas al confirmarnos -como pensábamos- que esa música no es gratuita, y que las letras de todos los temas elegidos tienen que ver directamente con algún aspecto vivido sobre el escenario en la representación y, efectivamente, ayudan a generar esa inquietud y desasosiego que llevan al espectador 14 actores y actrices vestidos con monos negros (cuando ejercen la autoridad, se ponen un cinturón rojo).

Unos cuantos farolillos de luces colgando del techo y cuatro lámparas de pie con luces vintage, junto a dos sillones, componen la sencilla escenografía en donde se desarrollan todas las pequeñas y grandes historias cotidianas. Nunca más que en el teatro épico de Brecht, los actores constituyen un instrumento al servicio de estas. Se mueven sobre el escenario o en el patio de butacas con la destreza y la precisión necesarias, unas veces protagonizando las historias, y otras haciendo de coro -al modo griego-, de conciencia que se cierne sobre los protagonistas, que se sienten constantemente juzgados, observados, delatados… Ellos son Violeta Bartol,Concha CelestinoPilar CiveraEsther EchevarríaPedro FajardoAlejandro GómezMyriam IglesiaJavier LeraPaloma LigeroMaría PeluzzoÁngeles PorrasVicente RamosOscar Repullo y Ricardo Valdivia.

Todos los cuadros escénicos suceden en los primeros años 30, en pleno ascenso del nacional socialismo alemán, y los protagonizan gentes normales y corrientes (padres, hijas, obreros, militares, vecinos…), envueltos en el ambiente de la época (hay sonidos de trenes, discursos radiados de Hitler, etc.), que se cortan súbitamente con el término de cada episodio:El cajón; El chivato; Socorro de invierno; Contratación de mano de obra (“Es hombre quien mata”. “Es hombre quien comete injusticias”. “No es hombre quien espera a que su vecino acabe de morir para quitarle un trozo de pan”); El sermón de la montaña; La mujer judía; Las panaderas (dos mujeres friegan el suelo de la cárcel. A una la detuvieron por no ponerle salvado al pan. A la otra, que ya lleva dos años encerrada, por ponérselo); Al servicio del pueblo; La delación (un vecino ha delatado a los demás vecinos porque se escuchan retransmisiones de emisoras extranjeras); El liberado; El plebiscito; Comunidad Nacional y Los zapatos negros (una hija, harta ya de poder comer solo patatas en casa, pide algún dinero a su padre para poder apuntarse a las juventudes hitlerianas, y así poder acudir a un campamento juvenil, para poder saciar temporalmente su hambre).

En 1948, Brecht volvió a Alemania, se estableció en Berlín Este y fundó su propia compañía teatral, el Berliner Ensemble. Con todo, no dejó de sembrar la controversia en la Europa del Este, ya que su pesimismo moral chocaba con el ideal soviético del realismo socialista.

El collage dramático que ha conseguido levantar Óscar Olmeda pinta con eficacia un ambiente social y político que no puede dejar indiferente al espectador. Las situaciones descritas no solo se viven en entornos masivos, como una nación, una época, sino que también pueden reconocerse en muchas otras más próximas y actuales, y que van desde la empresa hasta la agrupación cultural o política. Y allí, como aquí, el silencio, el miedo, el conformismo de todos sus componentes son premisas necesarias para perpetuar ese estado de injusticia y abusos. Luego vienen las consecuencias, claro: véase cárceles, persecución de judíos, negros, discapacitados, campos de concentración… ¡Un montaje imprescindible!

 

‘Terror y miserias del Tercer Reich’, de Bertolt Brecht

Versión y direcciónÓscar Olmeda

IntérpretesVioleta BartolConcha CelestinoPilar CiveraEsther EchevarríaPedro FajardoAlejandro GómezMyriam IglesiaJavier Lera,Paloma LigeroMaría PeluzzoÁngeles PorrasVicente RamosÓscar Repullo y Ricardo Valdivia

Escenografía e iluminación: Óscar Olmeda Ángeles Porras

Selección musicalÓscar Olmeda

Vestuario: Martes Teatro

Ayudante de dirección: Ángeles Porras

Estudio 2,Madrid (C/Moratines, 11)

Hasta finales de octubre de 2016