24 Feb

La Batalla

Escrito por José-Miguel Vila
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'La batalla', la soledad y la espera

Esperar parece el cruel destino de la mujer. Eso, al menos, es lo que plantea Aranza Coello en ‘La batalla’, una propuesta escénica que, desde hace más de un año, ha pasado ya por varios escenarios de dentro y fuera de Madrid y que, en las últimas semanas ha recalado en la madrileña Nave 73. La obra ofrece la mirada de tres mujeres, de distintas épocas: una de hoy en día, Aranza; su abuelaFrancisca (Pilar Duque), Penélope (Irene Maquieira), la mujer de Ulises en ‘La Odisea’ deHomero. A las tres -dos reales y un mito- les une el fatídico destino de la espera. ¿Cómo enfrentarse a ella y no quedarse en el intento? Esa es, en definitiva, la pregunta en torno a la cual se funden y se cruzan las tres historias de mujeres en este poético montaje de casi 90 minutos.

Aranza Coello intenta explorar el pasado de su abuela, 70 años después de ocurridos unos hechos que marcaron de forma indeleble su vida. Nacida en España pero criada en América, en los años 50 vuelve a su tierra, las Islas Canarias. Mientras, su marido, también isleño, vuelve a América, donde se conocieron. Pero aquí deja cinco hijos que la abuela tuvo que criar sola y, cuando vuelve el abuelo, han venido tres nietas más. La historia empieza en 1944 y termina en 1978 con la muerte del abuelo, que había regresado a Canarias cuatro años antes porque estaba enfermo. La abuela resume su vida en cuatro palabras: “llevo 34 años casada, 5 hijos, 3 nietas y vuelvo a estar sola”...

En el encuentro de los tres personajes, ambas tienen la misma edad y, a través de los diálogos que la nieta imagina, se ven retratadas tres mujeres con formas muy distintas de enfrentarse a la vida, aunque también pueden encontrarse lugares comunes a las tres. Acaso por eso mismo, la historia que Coello presenta termina del mismo modo, y con las mismas palabras, con las que empieza (la historia, viene a decirnos, es circular, todo se repite…).

Aranza recuerda retazos de su vida de infancia: “…Tres niñas rodeadas de adultos”, “… el dulce de guayaba”, los enfados, las varices, el sofá nuevo del salón donde no les dejaban sentarse, la casa de dos plantas: “arriba, el armario de los tesoros donde no me dejaban subir, la puerta de la despensa que no encajaba bien, el aburrimiento, el miedo que pasábamos escondidos detrás del sofá mientras sonaba ‘The dark side of the moon’, de Pink Floyd, con un triángulo de arco iris en la portada, las tazas de porcelana inglesa, el periódico…”. O recuerda también como su abuela bebía un vaso de vino en la comida porque le había dicho el médico que era bueno para el corazón.

En el diálogo entre las mujeres, Penélope, justifica sus veinte años de sumisa espera: “… Un día más, un día más”, “...Todas las mujeres tenemos que luchar contra el deseo que habita en nosotras”. Mientras, la nieta no recuerda ni cuentos, ni historias, ni abrazos, ni besos... Solo “el enfado de mi abuela por vivir sin estar...”, y como su abuela hablaba de “un hombre que no había existido”. La nieta no hace más que formularse preguntas para tratar de encontrar respuestas que le expliquen el porqué de todo (“hemos crecido en el asumir”)...

Mientras el público va entrando en la sala, las tres actrices están ya situadas en tres puntos del escenario, en el que se ven tres baúles de cartón llenos de cartas que las mismas actrices irán cambiando de posición a lo largo de las distintas escenas de la obra. Van vestidas de forma muy similar: vaporosos vestidos de gasa de color marfil uno y beige los de las otras dos (el vestuario es de Yaiza Pinillos). Antes, durante y al final del espectáculo suenan varios boleros de amor y nostalgia infinitos: ‘Pasito tun tun’ de Billo's Caracas Boy, ‘Como fue’, o ‘La puerta’ de Luis Miguel, entre otros.

En ‘La batalla’, en definitiva, se dan cita las vidas rotas de quienes se van y de quienes se quedan. La emigración y el dolor que conlleva. El ejercicio de atrapar el pasado a fuerza de retazos de memoria. Y el esfuerzo de reconstruir las mil lagunas que siempre quedan para no dejar roto el hilo que ha de seguir tejiendo quien queda para que la historia no se quiebre. Y, en medio, las preguntas, las dudas, el miedo y la ilusión de lo que pudo ser y no fue pero que Aranza Coello ha querido reconstruir con la sensibilidad y la necesidad de quien teje los sueños del recuerdo para encerrarlos en una pieza en donde la palabra y la danza dialogan para descubrir la verdad.


‘La batalla’

Autoradirección espacio escénicoAranza Coello

IntérpretesAranza CoelloIrene MaquieiraPilar Duque

CoreografíasLas darlins

Asesoría coreográficaDaniel Abreu

IluminaciónMiguel Ferrera

ProducciónBurka Teatro

Sala Nave 73 (Palos de la Frontera, 5. Madrid)

Hasta 26 de febrero 2016