25 Feb

Arte Nuevo

Escrito por José-Miguel Vila
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'Arte nuevo (Un homenaje)': estupendo debut de Garci en las tablas

‘Arte Nuevo (un homenaje)’ es el título del montaje con el que José Luis Garci debuta como director de escena en el Teatro Español de Madrid. El veterano director de cine y ganador de un Óscar quiere así rendir un verdadero tributo al grupo teatral que en los años 40 del pasado siglo quiso propiciar una corriente artística nueva en España. Componían el grupo Arte Nuevo los escritores Alfonso SastreAlfonso PasoJosé GordonMedardo FraileJosé María Palacio y más tarde José María de Quinto.

Del grupo, los dramaturgos reconocidos antes fueron los dos Alfonso, Sastre y Paso, que, sin embargo, sacaron muy pronto a la luz sus diferencias de óptica sobre el hecho teatral. Uno, Sastre, siguió incidiendo en un teatro revolucionario, mientras que el otro, Paso, se erigió en muy poco tiempo como el triunfador indiscutible del teatro comercial del momento. Lo cierto es que, hoy en día, la influencia del primero es infinitamente mayor que la del segundo. Y es que, también en el teatro, el tiempo acaba poniendo siempre a cada uno en su sitio.

El montaje de Garci recoge aquí dos obras de muy distinta orientación y factura, realizadas por dos de estos jovencísimos dramaturgos. La primera, ‘Cargamento de sueños’, de Alfonso Sastre, y ‘El hermano’, de Medardo Fraile, representados en ese orden en las tablas del Español.

Antes de abrirse el telón, la voz en off del propio Alfonso Sastre lee una carta fechada el 7-2-16 en Hondarribia, en la que habla de ‘Cargamento de sueños’ refiriéndose a él como “teatro vertebral, que se pone de pie, que camina para ir a alguna parte..”. Es un drama para vagabundos que se estrenó el 9-1-48 en el teatro del Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid. La obra, de claro tinte existencialista, y profundamente humano, la protagoniza Manfred (Miguel Ángel Muñoz), un vagabundo sin ilusión por la vida, vestido con unos harapos raídos y viejos, que guarda un secreto que le atormenta durante toda su vida. “Estaba buscando entre mil caminos, el camino, mi camino, pero no lo encontraba...”. “¿Acaso soy yo un sueño?”, se pregunta.

‘El hermano’, por su parte, tiene un claro tinte neorrealista -o costumbrista, por decirlo de otro modo- y cuenta una historia familiar situada en la postguerra española, de un personaje inquietante y autoritario que ejerce un poder más quefraternal sobre su hermana, Lucía, interpretada por Ana Carlota Fernández, una chica que trabaja en un gran almacén y que está sobreprotegida por sus padres y de quien, sin embargo, abusa su hermano.

Puro Garci

Si en el cine Garci es un director minucioso y preciso a la hora de elegir la luz, la fotografía, los actores, las localizaciones, el montaje, o las músicas compuestas o escogidas para cada secuencia, en el teatro no va a ser distinto. La atmósfera creada en escena por Garci es perfectamente reconocible y asimilable a sus películas. También aquí las escenas son emotivas, conmovedoras, tristes y, al mismo tiempo, espectacularmente bellas.

En ‘Cargamento de sueños’, la escenografía (de Sebastia Brosa), la iluminación (José Manuel Guerra) y el espacio sonoro (de Luis Miguel Cobo) son extraordinariamente evocadores. Al alzarse el telón, una gran luna llena preside la noche, dibujada en el fondo del escenario. Tres postes de la luz, con sendas farolas incrustadas en ellos, sostienen los cables del tendido eléctrico. En uno de los postes, un cartel indica una dirección a Ewigkeit. Man está tumbado en el suelo al lado de un carro metálico con sus escasas pertenencias. “Es mejor olvidar primero y beber después”, le dice Jeschoua, magnífico Gary Piquer.

La primera parte del montaje es fascinantemente detallista: Se oyen grillos en la noche, voces de niños riéndose, el agua del río, cohetes para festejar el Año Nuevo, una tormenta. La atmósfera creada por la niebla, la luz de las farolas, el amanecer…

Tras un prolongado “descanso” -de los de antes…-, necesario para cambiar radicalmente de estilo y de atmósfera para asistir durante otros 50 minutos a la representación de ‘El hermano’, sobre el telón cortafuegos se proyecta antes de empezar la obra, la imagen de una calle de una ciudad con personas paseando. Encima, una marquesina en la que se reflejan los viandantes. Paralelamente, no cesa el sonido de coches y motos por la ciudad. Al levantarse el telón, aparece un comedor de una casa humilde, en una ciudad de postguerra, al que dan varias puertas (la de entrada, los dormitorios, la cocina), y suena la vieja radio. La familia se dispone a cenar. El Padre (Gary Piquer), con pijama, bata y zapatillas, lee novelas del oeste de Marcial Lafuente EstefaníaLa Madre (Ana Fernández) pone la mesa mientras el hijo, Pedro, (Miguel Ángel Muñoz), empleado de un taller, repite al padre que van a cenar acelgas, puré de san Antonio y tortillas, lo mismo de siempre o en otro orden.

El montaje es una pura delicia para los sentidos y el reparto cumple a la perfección lo que se espera de todos y cada uno de los actores, tanto en una como en otra obra. Este ‘Arte nuevo’ es, desde luego, un homenaje en toda regla a un teatro y a una forma de interpretarlo que ya no se ve en los escenarios españoles y que Garci ha querido rescatar con todo el cariño del mundo. Sería una pena que también colgase el guardapolvo de director de escena con tan poco camino recorrido. Esperemos que el gran cineasta reconsidere su confesada decisión.

‘Arte Nuevo (Un homenaje)’

AutoresAlfonso Sastre y Medardo Fraile

DirecciónJosé Luis Garci

Reparto: Miguel Ángel MuñozGary PiquerAna Carlota FernándezAna Fernández e Irene Pozo

Teatro Español de Madrid

Hasta el 27 de marzo

(foto de cabecera: Sergio Parra)