08 May

El gran atasco

Escrito por José-Miguel Vila
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'El gran atasco': ¡Adelante hombre del Trabant!

En medio del Off del Lara -y después de haber hecho ya un largo periplo en el tiempo y en varios escenarios más desde su estreno  hace ya unos años en Lazona Kubik, el atónito espectador se encuentra un viejo coche Trabant blanco de la época soviética  clavado en la carretera, como caído del cielo, y flanqueado por dos  quitamiedos. La casualidad hace que los dos únicos personajes de la obra se encuentren atrapados ahí, sin remedio y sin salida, después de que el uno, Gallardo, encarnado porFernando Sánchez-Cabezudo, haya recogido en auto stop a ella,Maya, en la realidad,Ana Cerdeiriña. Los dos protagonistas llevan al espectador durante poco más de una hora a situaciones tan desternillantes, surrealistas y    absurdas como, por otra parte, cotidianas y verosímiles. A la idea le han dadoforma dramáticaJorge, Alberto y Fernando Sánchez-Cabezudo y Alfredo Sanzol y el montaje lo ha dirigido el propio  Fernando Sánchez-Cabezudo.

Tras el Trabant soviético, aunque de matrícula española (B047827),  en una pantalla ligeramente ladeada, se van sucediendo anuncios de la década de los cincuenta, imágenes de atascos y algunos  fotogramas de películas de la época. Los locutores hablan en alemán  y en inglés. Estamos en un gran atasco, de esos que cada mañana sufren los habitantes de cualquier gran ciudad y en cualquier parte del mundo pretendidamente civilizado. Todos ellos, más de una vez, han pensado que muy bien podría ser el último atasco de su vida. Unas veces porque creen haber decidido firmemente que no van a volver a coger jamás el vehículo, y otras, porque eso se hace eterno   y, a cuarenta o más kilómetros de casa, ¿qué otras alternativas se presentan que las de armarse de paciencia y esperar a que todo  termine, o la de la ensoñación? 

Está claro que, en la práctica totalidad de los casos, la firme voluntad  del sufrido conductor no dura más de 24 horas o que ,al final y después de minutos y minutos de creciente ansiedad, las aguas de la circulación vuelven a su cauce y con ellas la cotidianeidad del urbanita. El material bien podría tener tintes trágicos, pero los  hermanos Sánchez-Cabezudo y Alfredo Sanzol decidieron, en su día,  darle la vuelta al asunto y transformarlo en una comedia hilarante, descabellada, loca y hasta surrealista en la que Ana Cerdeiriña y Fernando Sánchez-Cabezudo bordan sus personajes. En otro tiempo  se diría que los dos parecen haber nacido con una extraordinaria vis cómica y hoy, probablemente, nos despacharíamos diciendo sencillamente que están graciosísimos y que parece que la comediales viene como anillo al dedo. Las dos cosas son tan ciertas como   los atascos en Madrid -pongamos por caso, que  es donde están ahora obra, teatro y actores-.

Resignación

Se me olvidaba comentar que cuando Gallardo recoge a Maya en la carretera, le ayuda a meter en el maletero del coche unapesada maleta que lleva la viajera  consigo. Ese sencillo detalle y las continuas pasadas de un helicóptero sobrevolando la zona del "atasco    del siglo" y lanzando un mensaje a los sufridos y pacientes conductores son la clave del argumento de la comedia: " Buscamos a  Leonor Gutelier y a Calixto Rodríguez Calvo". Maya, cuando lo oye, se esconde dentro del coche...

El tiempo pasa, los viajeros se enamoran, tienen un hijo en el mismo  y apretado habitáculo del vehículo; el niño crece y crece, y al tiempo los padres tienen que agudizar el ingenio para seguir sobreviviendo  en medio de la nada. Y, mientras, la vida pasa y pasa hasta que, al final, Maya y Gallardo, ya muy mayores, siguen dentro del mismo coche y del mismo atasco...

Voluntario o no, consciente o no, la pieza dramática parece un  sentido homenaje al recientemente desaparecido Moncho Alpuente,  entonces líder del grupo que trajo la sorna también a la música  sesentera a través del grupo del que formaba parte, 'Desde Santurce a Bilbao blues band'. La letra de la canción glorificaba la paciencia  del sufrido "hombre del 600", el primer modelo Seat español y lejano  antecedente de esos atascos del siglo. Decía así: 

".... Ya se levanta el héroe del domingo,
ya ruge su caballo de metal,
ya se cala la gorra y acelera,
la ciudad queda atrás...
Unas gotas de lluvia en la comida,
no te preocupes pronto escampará.
Concha coge a los niños que parece
que la cosa va a más.
!Adelante hombre del seiscientos
la carretera nacional es tuya!"

La pieza de Sanzol y los Sánchez-Cabezudo, como ven, ni es tan nueva, ni tan descabellada porque la estampa no es tan distinta   medio siglo después de que  Alpuente ilustrara la situación con unos versos y unas notas llenas de sentido del humor. El mismo que rezuma 'El gran atasco' y que Ana Cerdeiriña y Fernando Sánchez-Cabezudo han sabido transmitir con la misma gracia que naturalidad   y a las mil maravillas a los inteligentes espectadores que acuden al Lara con la necesidad de sonreír e identificarse en un modelo de vida   que no acaban de digerir pero del que tampoco ninguno ha sabido salir.

  • 'El gran atasco'
  • Off del Teatro Lara

 

Miércolesy jueves de mayo y junio a las 20:15 horas