24 Feb

Plaga de mediocridad

Escrito por José-Miguel Vila
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El Programa Internacional para la Evaluación de la Competencia de los Adultos (PIACC) es muy poco conocido todavía entre nosotros…

…porque fue a mediados de 2013 cuando lanzó sus primeros resultados. Como en el Informe Pisa -el que periódicamente nos recuerda que los resultados de nuestros estudiantes de primaria y secundaria son manifiestamente mejorables-, los españoles adultos no salimos tampoco nada bien parados tras esa primera evaluación llevada a cabo, a juzgar por los puestos obtenidos. España es el último de una lista de 23 países en comprensión matemática y el penúltimo, por delante de Italia, en comprensión lectora. Y un dato aún mas sonrojante para nosotros es que los bachilleres de países como Japón, Holanda o Suecia, saben más que los universitarios de nuestro país. El informe al que aludo está elaborado por la OCDE y ya se le conoce como el Informe Pisa para adultos.



Pensábamos los mayores que esto de la falta de preparación no iba con nosotros, que era algo exclusivo de estas jóvenes e iletradas generaciones -a nuestro parecer- que, víctimas de plan tras plan educativo, han desperdiciado su talento por mor de las constantes y peregrinas leyes educativas que, partido tras partido, a medida que tocaba poder, modificaba a su antojo. Pues no; ahora resulta que no. Mejor aún, que no solo eso. Que también nosotros, sus mayores, somos carne de cañón y no nos vendría nada mal acudir de vez en cuando al Quijote, a Unamuno, Machado o a Vargas Llosa, por poner solo algunos peldaños en la larga escalera de la formación y la cultura, de ese camino que se recorre únicamente con voluntad aunque, a cambio, con verdadero placer cuando uno acaba por descubrir el quid de una actividad que, como ninguna otra, reporta placeres continuados y que tiran por tierra el viejo aforismo que dice que cuando una cosa es placentera, es pecado o cuesta mucho.


Mirarse al espejo
Si los niños son la fiel imagen de sus padres, o los perros de sus amos, ahora resulta que esa circunstancia tiene también la propiedad conmutativa, como la suma, que es como decir aquello de tanto monta, monta tanto... Por cierto, aquí tiene Vd. la prueba del 9 con eso de la cultura: si tiene que recurrir al diccionario (perdón, hoy se busca en Google) para ver qué es eso de la propiedad conmutativa, o necesita preguntar a la parienta o a su compañero de trabajo que pasa por ser el enteradillo de la empresa, quien pronunció la frase aludida, apúntese inmediatamente a un curso de formación para adultos. Así, si tenemos la suerte de que vuelven a cogernos para tan interesante y sesudo estudio comparativo acerca de las habilidades numéricas y las actitudes culturales patrias, nos aseguramos que saldremos algo mejor parados, vamos, que subiremos el ranking si tenemos la suerte de que entre los españolitos que escojan ,sean como Vd. o como yo, que al menos, no ponemos cara de circunstancias cuando nos hablan de medias estadísticas, de qué es un quark, que sabemos citar tres tipos de energía no contaminantes, del boson de Higgs o podemos apuntar cuatro datos de Fellini, Zhang Yimou o Scorsese.

En cierta ocasión escuché decir a Susana Aldecoa, la hija de Josefina Aldecoa (fallecida en 2011, escritora y pedagoga memorable, viuda del escritor Ignacio Aldecoa), que "el mayor abismo entre los seres humanos es la educación", y no le falta razón porque casi siempre es mucho más fácil entenderse con alguien que tiene hábitos y necesidades culturales, aunque viva al otro lado del mundo, que con el vecino del quinto que no hojea más libro que el de Petete, o que no se sumerge en la lectura más que cuando gana su equipo de fútbol, con el único afán de confirmar por boca de otro (generalmente también partidario de sus mismos colores deportivos), que la victoria obtenida ayer fue justa, que sus muchachos dieron una lección al equipo rival y, entonces, la vida adquiere un sentido pleno para volver, unos días después, a asistir al estadio, o a sentarse por enésima vez delante del televisor, a seguir dando vueltas al mismo circuito cultural, ese que más datos aporta acerca de lo que sea: cuántos jugadores de primera gastan un 42 de pie; el número de toques del equipo rival hasta el minuto 32 del primer tiempo; o las faltas, fueras de juego, saques de puerta o penaltis cometidos por los contendientes. Para que luego digan en la OCDE que no tenemos