03 Feb

Investigando, que es gerundio

Escrito por José-Miguel Vila
Visto: 535

Pensaba yo que el récord de las investigaciones curiosas, extrañas o innecesarias, que es tanto como decir investigaciones idiotas…,

…se las llevaban determinadas universidades norteamericanas que, no sé muy bien si guiadas por su afán de notoriedad, (que hablen de nosotros, aunque sea mal), su necesidad de captar nuevos alumnos, o su falta de imaginación, urdían estudios todo lo curiosos que Vd. quiera, pero dudosamente científicos. Me refiero a esas sesudas investigaciones para averiguar las costumbres de la hormiga africana en el periodo estival; las veces que nos tocamos las narices diariamente los occidentales en épocas de crisis; la posibilidad de crear, mediante modificaciones genéticas, cebollas que no hagan llorar, o tratar de establecer la influencia de la música en que los ratones generen células clave para prevenir que el sistema inmunológico rechace un órgano trasplantado, por poner solo algunos ejemplos reales o posibles de este tipo de estudios...

Bueno, pues todo eso, unas veces por obvio, y otras por lógico, se queda corto con el último experimento antropológico del que he tenido conocimiento, surgido por la necesidad de estudiar concienzudamente qué diablos se va a hacer en la nueva intentona de remodelar el kilómetro cero de la capital de España. A saber, ni más ni menos que el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), instaló el lunes pasado un asiento en la madrileña plaza de la Puerta del Sol para estudiar las reacciones de los viandantes. Con una cámara web convenientemente disimulada, grabó las situaciones creadas en torno al banco para poder estudiar después a qué comportamientos da lugar.

Uno, en su ingenuidad, y con verdadero afán de colaboración con el ilustre gremio de arquitectos madrileños, se atreve a pronosticar la contundencia de las conclusiones que podrán derivarse de los resultados observados.Seguro que todas estas forman parte del ranking principal: Los turistas, de todo origen y nacionalidad, seguirán abriendo los ojos como platos al descubrir todo un banco para poder descansar unos minutos de su ajetreada visita a la capital. Seguro que también algunos viejecitos -y viejecitas, para que no se mosqueen las feministas de pro, que siguen sin conocer la diferencia entre sexo y género- tomarán el banco de marras durante varias horas para hacer lo que podrían hacer en cualquier otro sitio, pero que deciden hacerlo allí, sencillamente porque son libres y les da la gana. Algún carterista observará paciente quien será la próxima víctima de sus quehaceres profesionales. Un grupito de jovenzuelos adolescentes se habrá dado cita allí mismo sentándose de cualquier manera en el respaldo y en cada uno de los brazos del banco, dejando libre la zona reservada verdaderamente a sentarse. Seguro que la investigación arroja el sorprendente resultado de que alguna chica se sienta con el único objeto de mirarse la ampolla que le han ocasionado los zapatos nuevos que se ha comprado en una de las tiendas de la zona, aprovechando que aún quedan unos días de las rebajas de invierno. Un viejo verde se pasará las horas muertas mirando las piernas de las viandantes, hasta que de pronto se dé cuenta de que son las 2 y el estómago le chirríe como una puerta desengrasada, y caerá en la cuenta de que ha llegado ya la hora del almuerzo.



Así podríamos estar aquí media mañana , anticipando reacciones lógicas de las gentes en cualquier banco, situado en cualquier lugar muy frecuentado, de cualquier ciudad de España, ya sea la Plaza Mayor de Salamanca, la Plaza de España de Sevilla, la barcelonesa Plaza de Cataluña o la Mayor de Almagro, en Ciudad Real.

World is the world

Más aún, en el colmo de la osadía y la inocencia, me atrevo a asegurar que algo muy parecido sucede si este experimento antropológico lo trasladamos a la Plaza Vieja de Praga (República Checa), a La Gran Plaza de Bruselas (Bélgica), a la Plaza de San Pedro (Ciudad del Vaticano), a la Plaza de Armas de Lima (Perú), la Plaza Roja de Moscú (Rusia), la Piazza Navona (Roma, Italia), la Praça do Comércio (Lisboa, Portugal), la Plaza de Mayo (Buenos Aires, Argentina), Trafalgar Square (Londres, Inglaterra) o las Plazas Hidalgo (Ciudad de México, México) y Times Square (Nueva York, USA).

Para esto, no sé cómo no han pensado un rato antes todos los promotores de la investigación. Ah!, claro, ahora caigo: van siempre con tanta prisa, que no se han parado nunca a sentarse en un banco y observar las reacciones de las gentes cuando pasan por el de enfrente...